viernes, 19 de septiembre de 2008

Bosch: precursor de la reforestación

Pedro Taveras pjtaveras@hotmail.com (*) Las ideas que Juan Bosch tuvo sobre la naturaleza son maravillosas y las podemos conocer en la medida que nos adentramos en su obra socio literaria, la cual refleja una realidad socio ambiental que ha cambiado mucho en el día de hoy, aunque en otros aspectos no. En sus obras Bosch muestra un profundo conocimiento de la naturaleza y de la interacción de ésta con los seres humanos sometidos a un régimen de vida violento e injusto socialmente hablando.
Desde muy joven estuvo caminando por los campos dominicanos, interactuando con sus habitantes y por otras tierras lejanas, retratadas en sus cuentos y novelas.
En su novela sociopolítica La Mañosa encontramos el campo dominicano pintado a un nivel de su desarrollo. En esta obra narra, con lujos de detalles, acontecimientos de las luchas intestinas en el incipiente Estado dominicano, si podemos llamarlo así.
En El Oro y La Paz toma la selva boliviana como escenario y retrata las almas humanas en su lucha, unas por el oro, sinónimo de poder; y las otras por la naturaleza, sinónimo de vida y riqueza.
Los que conocieron a don Juan de manera personal saben que fue un obsesionado por la naturaleza; siempre nos narraba sus viajes por la geografía nacional; recuerdo que más de una vez nos habló de su transitar por los caminos reales, de sus viajes de Jarabacoa a Constanza, o de la Vega a Jarabacoa, en las primeras décadas del siglo XX.
Esas conversaciones eran frecuentes, de parte del maestro; cada minuto era una frontera en su labor pedagógica, cada encuentro una manera para aprender de él y él de nosotros.
En la marquesina de su última morada en la calle Paseo de los Locutores No.43 del ensanche Evaristo Morales de la capital dominicana, junto a los compañeros de la seguridad y los asiduos visitantes vespertinos, al final del último lustro de la década del noventa, solía pasar horas haciendo sus cuentos, sus nuevos cuentos los cuales se perdieron en la palabra hablada, hasta dónde sé nadie de los presentes tomó notas ni grabó tan monumentales narraciones.
El maestro tenía mucho que repartir y mucho que preguntar.
“Siembren árboles maderables en las lomas”
Ya para noviembre del año 1962, andando por la provincia Espaillat, en su campaña política, educativa y electoral, saliendo del entonces pobladito de Moca, tomando la dirección norte, hacia la montaña, se impresiona por aquella naturaleza e identifica dicha paisajística como futuros sistemas de producción agropecuaria y silvícola a implementar para liberar al campesino de la pobreza, lo que lo convierte en precursor de la reforestación con fines de aprovechamiento como madera; además denuncia esa pobreza y la estructura sociopolítica culpable de la misma: El latifundio y la división de la sociedad entre “tutumpotes” e “hijos de machepas” haciendo alusión a la brecha entre pobres y ricos y no a la lucha de trujillistas contra antitrujillistas, como se hacia creer. En un discurso dirigido a todo el país en la víspera de las elecciones en el programa Tribuna Democrática del 27 de noviembre del 1962, para informar al país de su viaje por Moca y sus montañas, nos dice: “...Al cruzar la cordillera (septentrional) se entra en una región sorprendentemente rica y hermosa, una región de hombres de trabajo, que han talado los montes de las lomas sin aniquilar la arboleda, de manera que por aquí y por allá se ven las manchas de guamas que cubren los arbolitos de café y los grupos de palmas reales en medio de los potreros y los samanes de ancho follaje que ofrecen sombras al ganado..." (Discursos Políticos 1961-1971. Presidencia de la República. Primera Edición. Tomo I. Santo Domingo, 1998. Pág. 17. Cursivas, negritas y paréntesis míos, pt)
¿Está el candidato reconociendo la cobertura boscosa de la zona e identificando con nombres comunes las especies de alto valor ecológico como la guama, la palma real y el samán y su nivel de manejo cuando nos dice: "... que han talado los montes de las lomas sin aniquilar las arboledas..."?
¿Es este uno de los precedentes más importantes (por el tipo de personaje que platea estas cosas) para que en el país se pusiera en práctica una política de Estado de la reforestación en esta parte de la isla Hispaniola?
Lo que hace el maestro es identificar los sistemas de manejo de recursos naturales y prometerle a la nación que piensa gobernar implementar esa experiencia en sentido general, pues en ese mismo discurso, habla de que en el país de aquella época, debía haber veinticinco millones de tareas destinadas a la ganadería vacuna en la parte baja de las montañas, haciendo una clara alusión a los terrenos de vocación ganadera para distinguirlo de los de vocación forestal. Más claro de ahí no canta un gallo.
El maestro parte de su dialéctica de ir de lo particular (cuando está en la montaña viendo lo que hacen los campesinos de Arroyo Frío, Sabaneta de Yásica y Jamao en sentido de manejar nuestro preciado recurso forestal), para llegar a lo general (al informar a la nación de esa experiencia) y volver a lo particular al presentar la propuesta de implementar esas prácticas conservacionistas en otras zonas del país.
Ya Bosch para esa época identificaba el sistema silvopastoril (combinación de pastos y árboles maderables) y además, las especie arbóreas (guama) para el mejoramiento de cafetales de las cuencas de los ríos Jamao y Yásica; reconoce las especies que hoy apenas estamos identificando por su gran aporte al mejoramiento del pasto y cafetales como son la guama y el samán, grandes fijadores de nitrógeno a los suelos y valiosas para la conservación de nuestros ríos: " ...las manchas de guamas que cubren los arbolitos de café... palmas reales en medio de los potreros y los samanes de ancho follaje que ofrecen sombra al ganado".
En su condición de ambientalista a carta cabal nos da su visión del futuro dominicano en cuanto a los recursos naturales y en especial del sector forestal con el hecho de plantear, ya en 1962, la reforestación como recurso económico. En esa misma alocución, al referirse a su visita a las cuencas de los ríos Jamao y Yásica, dijo estas promisoria palabras: “...Debería asegurarse en la nueva Constitución que las tierras de las lomas destinadas a café, potreros y árboles maderables no serán afectadas por la reforma agraria, por lo menos durante veinticinco años, con lo cual se estimularía a los que tienen dinero para que hagan potreros y siembren árboles de madera en las lomas - y agrega también: “… a los dueños de cafetales a mejorar sus siembras para sacar más frutos por tarea de lo que hoy sacamos." (Discursos…Pág. 19. Cursivas y negritas mías, pt)
Cuando nos habla de los potreros, nos dice: “…viendo esos sitios (y habla de Puesto Grande, Arroyo Frío y Sabaneta de Yásica) pensamos que nosotros podemos dedicar a potreros veinte millones de tareas en las partes bajas de las lomas de todo el país… (Ibidem. Cursivas, paréntesis y negritas mías, pt).
Es importante subrayar que el maestro habla de utilizar la parte baja de la montaña en todo el país para los potreros. ¿Sería esa una advertencia a los ganaderos para evitar la degradación a que la ganadería somete las tierras con pendientes pronunciadas? Es un cuestionamiento para la reflexión sobre la realidad de destinar terrenos de vocación forestal a la ganadería extensiva, con sobrepastoreo, así como tolerancia y hasta financiamiento a prácticas agrícolas inadecuadas.
Treinta y cinco años después de esa propuesta, en 1997, se implementa en la República Dominicana un plan nacional de reforestación con el nombre de Quisqueya Verde, con incentivos para los propietarios y, en la mayoría de los casos, el financiamiento total de esas plantaciones por parte del Estado.
Esas plantaciones forestales que se han estado haciendo con fines de protección y aprovechamiento de la madera y no como se hacía antes sólo extrayendo madera del bosque natural, dieron sentido a la idea del maestro cuando decía "... siembren árboles maderables en las lomas..."
(*) El autor es un trabajador por la reforestación desde 1997.
Nota: Fotos del paisaje que describe el Profesor Juan Bosch

lunes, 21 de julio de 2008

Loma Al Medio y Los Ganchos

Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com) (*)
Loma Al Medio y Los Gachos son lomas en las que colindan dos provincias de la República Dominicana y se desarrolla una dinámica económica a partir de la explotación maderera, producto de las acciones de reforestación que llevó a cabo el Plan Nacional Quisqueya Verde ejecutadas en el periodo 1997-2000.
Loma Al Medio es un paraje perteneciente al municipio de Piedra Blanca, provincia Monseñor Nouel; mientras que Los Ganchos forma parte del municipio de Villa Altagracia, provincia San Cristóbal; ambas comunidades están ubicadas detrás del destacamento policial de la Cumbre, en la autopista Duarte.
El trayecto de Loma Al Medio y Los Ganchos ocupa unos 4.5 kilómetros a lo largo de la autopista Duarte en el lateral izquierdo, si tomamos el sentido Santo Domingo-Santiago.
Anteriormente era costumbre ver, cuando transitábamos por la autopista Duarte, como esas montañas llenas de pajones eran quemadas con el propósito de mejorar el pasto.
Hoy esa práctica de labranza no se observa en Loma Al Medio ni en Los Ganchos, ya que más de medio centenar de propietarios están dedicados exclusivamente a la silvicultura.
En estas lomas se vienen desarrollando nuevos oficios, como son las actividades derivadas del aprovechamiento de los árboles, tales como cortar madera y transportarla en animales hacia los centros de acopios; y pelar varas, entre otros que años atrás desconocíamos, en los cuales se involucran las diferentes familias del lugar; y junto al advenimiento de una dinámica socioeconómica nueva, renacen fuentes de agua.
Es importante subrayar que en estas montañas nacen importantes fuentes de agua, como son los arroyos Guanito, afluente del río Haina; y cañadas que alimentan a Arroyo Vuelta, afluente del río Maimón, el cual alimenta a la presa de Hatillo.
Las aguas que bajan de Loma Al Medio y a Los Ganchos benefician infraestructuras menores: como acueductos comunitarios, para viviendas veraniegas y piscinas; y un acueducto importante como es el de San José del Puerto, distrito municipal de Villa Altagracia.
(*) El autor es un trabajador por la reforestación desde 1997.

viernes, 27 de junio de 2008

Juan Bosch luminoso y sempiterno

Por Pedro Taveras (*) La primera idea que me formé del Profesor Juan Bosch estuvo asociada a su figura física, a su cara luminosa y sempiterna, porque desde los primeros años de crear conciencia de mi existencia, en mi casa existe un afiche a blanco y negro que dice “Juan Bosch, el líder de la libertad”, en su parte inferior derecha un “jacho prendío”.
Me parece, sin temor a equivocarme, que era el afiche de la campaña electoral del año 1962, las primeras elecciones presidenciales libres, después de la muerte del dictador Trujillo en la República Dominicana, en las cuales Juan Bosch salió electo presidente.
Dicho afiche ha estado en todas las casas en que hemos vivido en Estancia Nueva de Moca, como también ha ocupado el salón principal de los locales del Comité Municipal coronel José Contreras del Partido de la Liberación Dominicana en este municipio, hasta finalizar los años noventa, cuando la dirección del partido en la localidad lo retornó a nuestro hogar, dónde permanece como un icono incorregible de la vida.
En una época estuvo en el armario, detrás de cortinas, en algún closet viejo, donde pasaba desapercibido; probablemente fue a parar allí luego del allanamiento que hicieron en mi casa posterior al golpe de Estado del 63, dirigido por un teniente llamado Darío, quien conocía de papá, y de toda mi familia, nuestra simpatía y fidelidad por el Profesor Juan Bosch, ya que vivía y vive aún en Estancia Nueva. Este teniente quien dirigía la patrulla, muy decentemente, pidió permiso a mamá para entrar al almacén y se puso personalmente a chequear las habitaciones, para que nadie más viera nada de lo creía que iba a encontrar, pero se hizo de la vista gorda ante el retrato del profesor, que para entonces era “cuerpo de delito”.
Horas antes mi mamá había sacado unos panfletos del Partido Revolucionario Dominicano, del cual papá era presidente en la comunidad; los había enterrado en un cafetalito como a doscientos metros de la casa; solo quedó un sable de los que usaba la policía y como nos decía papá, era un arma que la policía quitaba cuando se encontraba en manos de civiles; y el retrato de Juan Bosch, enmarcado con vidrio.
Ese símbolo de la libertad dominicana, con su mirada sempiterna, vigilante, sin parpadear un instante, se mantuvo siguiéndole los pasos al teniente y, en un momento, sus miradas se cruzaron, entonces el oficial, como resguardo, simuló no encontrar lo denunciado.
“Ay, Juanbó” - dijo mamá entre los dientes, poniéndose la mano en la boca, como si hubiese estado en persona escondido en la habitación- “El sable”- decía, entre el terror y la serenidad de una mujer que había pasado muchos sobresaltos en la vida.
Mamá vivió en carne propia los allanamientos y la perpetua vigilancia en la casa de mi abuela paterna en Estancia Nueva de Moca; el encarcelamiento de trece miembros de la familia, unos en el centro de tortura de La Cuarenta, La Victoria y otros en la isla Beata, por pertenecer al movimiento trinitario Acción Clero Cultural (ACC), dirigido por Mariano García Cepeda (Marién), movimiento formado por sacerdotes, seminaristas, familias y personas del Cibao vinculadas al 14 de Junio de Manolo Tavarez en la lucha contra la dictadura; durante mucho tiempo vivió con la ansiedad de que más de los muchachos fueran detenidos, lo que afortunadamente no sucedió, porque los capturados solo reconocieron su participación y no la de los tres que cada uno dirigía en su respectiva célula.
El teniente dio varios cruces en el interior, salió y le dio una vuelta a la casa en dirección contraria al reloj, se le acercó a mamá, quien se mantuvo en la puerta principal donde también había un anexo que funcionaba como terraza, diciéndole que hubo una denuncia de que había armas escondidas en el almacén. Justamente era un almacén que usábamos como vivienda, con algunas divisiones al interior hechas de cartón liso. Y que se supiera solo recuerdo el sable, los volantes y el retrato de Juan Bosch, el líder de la libertad, como atentados a la “seguridad nacional” en la frágil sociedad de aquella época.
El teniente se mantuvo muy activo en la búsqueda de las armas para que, en caso que “estuvieran allí”, nadie más las viera y concluir como sucedió: no encontró nada de lo denunciado; salió de la casa y reunió a los policías en el patio, como a cinco metros de la puerta principal del almacén. No sabemos que informó a sus subalternos, marchándose con la ceguera de no haber visto a Juan Bosch, que era el gran temor de mamá.
Darío, el teniente, vive aun y siempre ha sido como un familiar, con quién nunca hemos hablado sobre este tema.
* Antropólogo Social, precursor de la Fundación Profesor Juan Bosch

Juan Bosch y las arboledas en casas solariegas

Por Pedro Taveras (*) (Foto a Color Dionisio Pérez)
La primera vez que vez que estuve cerca del Profesor Juan Bosch fue cuando entró a mi casa de Estancia Nueva de Moca; podría ser en el 1976, lo hizo con el propósito de visitar a mi papá, Silvestre Taveras, quien había sido a principio del 1960 un conspirador contra Trujillo, junto a varios hermanos y primos; luego un dirigente local del PRD en esa década y después un boschista hasta el último momento de su vida.
Esa visita era parte de un trabajo político que Bosch inició personalmente en las distintas localidades del país, acompañado de los dirigentes municipales y de otros miembros de la Dirección Nacional del Partido de la Liberación Dominicana, para dar a conocer los propósitos de ese partido nuevo. Barahona, Higüey, La Romana, San Juan de la Maguana, Sánchez Ramírez, la Vega, Santiago y todos los municipios cabezas de provincia eran recorridos por el maestro de la política, aprendiendo del pueblo y enseñándonos a nosotros la construcción de Métodos de la política entendida ésta como disciplina de dirección de las cosas.
Así como visitó a mi papá, lo hizo con diferentes personalidades en diversas comunidades rurales de Moca y de la zona urbana del propio municipio। Además, visitó a centenares de hogares humildes de los barrios populares, cristalizándose en Moca el concepto político metodológico del "esfuerzo concentrado" como forma de trabajo del PLD.
Desde entonces continuó visitando a nuestra familia, cuantas veces iba a Moca. (Me imagino que don Juan no tenía ninguna prueba de la fidelidad de papá por sus ideas y persona, pero la percibió al vuelo, ni yo, ni nadie que conociera de la familia llegó a conocer a profundidad la fidelidad de papá por la ideas de Juan Bosch, hasta que hace poco una tía política me entregó dos documentos como indicadores de esa fidelidad, ambos datan del 1962; uno es el acta donde papá es elegido como presidente del comité del PRD en Estancia Nueva, Moca y el otro es una carta del reverendo padre Benito Taveras, su hermano, orientador y más que todo considerado un santo de la familia. En esa carta le pedía y rogaba (en papel timbrado del obispado del Higüey) que dejara las ideas de Juan Bosch y que no metiera a otros en eso, en especial a su hermano Blanco, porque las ideas de Juan Bosch eran comunistas hasta los huesos. El padre Benito, padre espiritual de la familia, lo había acompañado en sus compromisos antitrujisllistas de la Acción Clero Cultural (ACC), una organización formada por gente vinculada a la iglesia católica en la zona norte del país, hasta llegar a ser detenido y fichado por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), como queda demostrado en los documentos del Complot Desvelado.
Papá supo diferenciar la idea reaccionaria de la iglesia católica, su iglesia, la corazonada de su hermano y padre espiritual de las ideas redentoras y luminosas de Juan Bosch, que en un momento histórico de la República Dominicana, representó – y representa aún- la libertad, la honestidad y el trabajo como capacidad creadora del ser humano, rechazando así toda línea bajada contra las ideas de don Juan, sin importar la procedencia.
Don Juan nunca supo de esas cosas porque papá no solía hablarlas cuando el autor de Cuentos de Navidad visitaba mi casa en Moca).
Era la Estancia Nueva de los años 70 del siglo pasado, lejana de la actividad comercial que hoy le caracteriza. Estaba poblada de muchos árboles y poca gente, las casas que eran escasas, tenían grandes patios llenos de gramas y grandes arboledas de laurel, samán y carolina; y numerosos conucos bien labrados, lo que hacía de la localidad un lugar agradable para el maestro y sus acompañantes, en especial para doña Carmen Quidiello.
Bosch nos decía siempre que doña Carmen había jurado por Moca, pues era el lugar donde solía pasar semanas, rodeada de gente sencilla y custodiada por las almas juveniles de los miembros del Rincón de Arte, agrupación vanguardia de las tertulias culturales de la localidad en la segunda mitad de la década de los ochentas y principio de los noventa.
La Estancia Nueva de esa época albergaba en sus grandes residencias a conocidas familias como los Cáceres, los Rojas, los Fiallo, y los García Godoy. En la medida que se adentraba del sur al norte y el noroeste, aparecían los Rodríguez, los Guzmán y los Taveras, entre otras, cuyas casas con sus grandes patios tenían, y aún tienen algunas, las improntas de sus propias historias con sus personajes que sobresalían las fronteras locales.
El laurel, la carolina, las anacahuitas los framboyanes, el samán sobresalían en esas casas solariegas, junto a diversas plantas arbustivas como crotos, azahar, corales, pascuas, cayenas, rosas, entre otras, asociado esto a las figuras de Ramón Cáceres, “Mon” y su primo Horacio Vásquez, Héctor García Godoy y Juan Rodríguez, sus hermanos y sobrinos y la lucha por las libertades.
La organización de los patios, nos decía el maestro de la política, era una influencia cubana que venía de los canarios. Era un detalle para sus inferencias sociológicas.
A esas lecciones del profesor yo no les ponía mucha atención, porque la gente común que rodeábamos a Bosch, siempre esperaba que hablara de la noticia del día y, que yo recuerde, nunca lo hizo.
Yo no recuerdo a Juan Bosch hablando con papá, ni con otras personas sobre los acontecimientos políticos de la actualidad como posición, siempre lo hizo como enfoque histórico y/o sociológico.
A pesar de que mi casa estaba oculta de la carretera, cuando Juan Bosch llegaba la información se regaba como pólvora en el vecindario, formado en gran parte por nuestros familiares.
Acudían a casa a saludar al maestro, quien improvisaba sus charlas sobre los mismos árboles que contemplaba en el patio, y no dejaba de preguntar y hacer asociaciones de toda índole.
Emiliano Guzmán, Narciso Rodríguez, la profesora señorita María Guzmán y todo aquel que llegaba a casa, vivió o vive con el recuerdo sempiterno de haber conocido a Juan Bosch, cuando entraba en mi casa.
Nuestra casa en Estancia Nueva tenía un patio amplio con dos árboles de carolina y un flamboyán, junto a matas de mango, cocos, café y pequeños conucos que deleitaban al sabio autor de La Mañosa. Pero lo que más recuerdo era la atención que ponía al flamboyán, sobre todo cuando estaba florecido; a veces en marzo o abril, otras veces llegaba a pasar muchos meses con flores, transgrediendo su época, siguiendo el patrón con que se comporta la naturaleza.
Desde que Juan Bosch descendía erguido del vehículo que lo transportaba, observaba el imponente árbol y hacia comentarios entre sus acompañantes sobre el mismo, cuyo contenido yo ignoraba.
Un día se me acercó y me preguntó por qué estaba con flores para esa fecha que pudo haber sido julio o agosto, a lo que yo no pude responder ya que, para entonces, era yo un ignorante del mundo natural que nos rodeaba.
"Los tiempos van cambiado…", decía y daba explicaciones a los que le rodeaban, comentarios que en esa época no asimilaba, porque distraíamos nuestra energía hacia los temas políticos, que no escuchaba en la voz del maestro, aunque nos manteníamos imantados con él cuando hablaba de otros innumerables temas.
En verdad a la gente no le interesaba lo que don Juan hablaba sobre la naturaleza, aunque era sorprendente lo que el maestro decía del mundo natural, porque en esa época la gente distraía sus energías en la lucha contra la continuidad de Balaguer en el poder.
Es obvio que esas manifestaciones de admiración y amor a la naturaleza del Profesor Juan Bosch dejaron en mi profundas huellas y sembraron en mi la inquietud por conocer nuestro país, no solo histórica y políticamente, sino también sobre sus montañas, sus valles, su gente y su interacción con el medioambiente.
* Antropólogo Social, precursor de la Fundación Profesor Juan Bosch

martes, 15 de abril de 2008

Juan Bosch y la clase voraz

Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com) Cuando la clase media, en todos sus niveles, no tiene una educación política y vocacional (técnica profesional) en función de servir a una sociedad determinada, con conocimientos de normas, leyes y reglas de juego establecidas; o una formación en función de los cambios radicales, como son las ideas revolucionarias, esta clase media es capaz de convertirse en PANDEMONIUM.
Decía el profesor Amiro Cordero Saleta, un antiguo dirigente del PLD de quien jamás volví a saber, ante los trabajadores de una pequeña fábrica de cigarros en Moca, en los años setenta, que la clase media cuando no tenía conciencia política terminaba destruyendo su propia obra. Mientras hablaba Amiro acostumbraba a fumarse un largo cigarro que parecía hecho a propósito por los trabajadores artesanales, para que el profesor permaneciera más tiempo contando historias: enderezando entuertos y conceptos o compartiendo las interpretaciones hechas por los muchachos de provincia sobre las ideas sociopolíticas de don Juan Bosch, el maestro de todos.
Fue a mediados de la década del 1970 cuando se formaron y fortalecieron los primeros organismos del Partido de la Liberación Dominicana en Moca, partido que, en su origen local en este municipio, había establecido su base social entre tabaqueros, zapateros y estudiantes, fundamentalmente.
Se refería Amiro a esa formación política a la que tanta atención prestó don Juan, para la creación de su obra política.
Esa pequeña burguesía, nombre que recibe la clase media según las categorías del materialismo histórico, no es una clase fundamental dentro de la sociedad burguesa o capitalista, sino que es un sector de clase, ubicado entre la clase obrera fabril y del campo y la burguesía o los dueños de los medios de producción; de ahí las grandes confusiones con la burguesía o cuando no con los obreros propiamente dicho.
Esa pequeña burguesía criolla fue descrita y analizada magistralmente por el profesor Juan Bosch, quien elaboró tesis muy interesantes sobre este sector que, a decir del maestro de la política dominicana, ha sido “determinante en la historia de nuestro país”. Sus trabajos sobre el tema trascienden los análisis de quienes se le opusieron en las discusiones teoréticas en la nación dominicana.
Sin dejar de ver el lugar que los individuos ocupan dentro de la relación de producción, haciendo honor a su asunción sistémica de análisis, Bosch nos presentó este sector en los aspectos cualitativos (las subculturas social, política y económica) sin caer en ficción, siguiendo una lógica dialéctica que lo lleva a la consecución de los fines que todos conocemos: la organicidad del sector con dos grandes partidos (PRD y PLD) y su riqueza política; que, a pesar de los errores y fracasos, radica en la predisposición que tienen las diversas capas de la pequeña burguesía de lanzarse a los cambios que requiere la sociedad.
Descompuso a ese sector en cinco niveles: la capa alta, la media y la baja; y a la baja la subdividió en pobre y muy pobre.
Se es pequeño burgués de acuerdo al lugar que ocupa el individuo dentro de las relaciones de producción, y por su nivel de ingresos se puede calificar de alto, medio bajo, bajo pobre o bajo muy pobre; no por la apariencia de la gente. Esos últimos son los microempresarios, que están por dondequiera: en el semáforo vendiendo algunas docenas de aguacates, perros, carteras y tarjetas de llamadas prepagadas o prestando los múltiples servicios del diario vivir en el medio dominicano; es el dueño de un pequeño taller, fábrica y en países como el nuestro; es el “capitalismo de a centavos”, como decía alguien describiendo nuestra economía informal. Recientemente se publicó el resultado de una encuesta donde se dice que el 55% de la ocupación está en el sector informal de la economía, caldo de cultivo de esa pequeña burguesía.
El comportamiento de ese sector social es lo que explica nuestro comportamiento como nación. Nuestros aciertos y desaciertos forman parte de una cultura política, económica y social manifiestas en nuestro quehacer dominicano.
ASPECTOS HISTÓRICOS
“Para conocer verdaderamente la historia dominicana –escribió don Juan décadas atrás- hay que conocer la historia de la pequeña burguesía nacional, que empezó a formarse hace más de doscientos años y empezó a desarrollarse hace unos ciento setenta años, pero pasó a ser importante, hablando en el sentido político, después que llegaron a nuestro país los haitianos -y exhorta: antes de entrar a estudiar la burguesía dominicana tenemos que estudiar nuestra pequeña burguesía y de nuestra pequeña burguesía hay mucho que hablar, pues su existencia ha sido determinante en la historia de nuestro país.” (Sobre la formación de la Burguesía. El PLD colección de Estudios Sociales. Segunda Edición. Editora Corripio, Santo Domingo, 1992, Pág. 206 ).
Juan Bosch rastreó el estudio de la pequeña burguesía dominicana desde lo más profundo de nuestros orígenes como nación. Los que conocieron a don Juan saben que el tema lo tomó muy en serio y lo mortificó hasta el último día de su vida productiva, porque lejos de satanizar a la pequeña burguesía en todos sus niveles, como muchos nos han hecho creer, encontró en ella los aspectos etnográficos de la sociedad dominicana, aportando con esto a la formación de nuestra incipiente etnohistoria.
Mientras don Juan daba cátedras de etnohistoria con sus análisis de la composición social dominicana, otros gastaban sus energías descomponiendo clases que realmente no existieron como tales, desde el punto de vista histórico y que solo eran conocidas por la formación libresca de la intelectualidad adversaria, sin restarle mérito a tanta gente buena que estuvo confundida, aun anhelando los mimos ideales de construir una república como la soñaron nuestros patricios.
De las elucubraciones de esos estudiosos salió la concepción “claseobrerizadora” del proceso social dominicano, orientando el sentido de la lucha hacia la proletarización de la sociedad vista, la proletarización, como un todo, construyéndose castillos en el aire y muriendo en los intentos de construir una cultura del cambio en y de la clase media; y, lo más penoso, muriendo física y políticamente una generación de dominicanos y dominicanas con suficientes condiciones para producir en este país las grandes transformaciones. De esto se ha hablado mucho y parece que necesita seguir hablándose, pues lo que pasa en el país y en América le da la razón al autor de la Crisis de la Democracia en América Latina.
“EL QUE NO ESTUDIA NO TIENE DERECHO A LA PALABRA” Bosch, como etnohistoriador, estudió la realidad dominicana y vivió esa realidad desde la posición en que se encontró. Vivió tanto su objeto de estudio que no se le escapaba ningún detalle del comportamiento del dominicano, en especial de ese sector de clase llamado pequeña burguesía.
La observación la hacía donde estuviera, cualquier lugar era propicio para levantar informaciones de campo: la casa del amigo, las visitas al interior, las reuniones sociales y políticas, sus propios partidos, eran materia prima para sus inferencias. Sí, en cualquier lugar prestaba atención al comportamiento de la gente, también en cualquier lugar hacía estudio de gabinete: revisaba revistas, periódicos y libros de manera sempiterna, no desperdiciaba nada, leía desde las notas luctuosas, poniendo énfasis en los apodos de los fallecidos, hasta los anuncios clasificados y todos los íconos. La semiótica dominicana lo llevó a ser un maestro del realismo social en literatura. Nos enseñó que el comportamiento de la pequeña burguesía es complejo; en sus aspiraciones la encontramos de mano con el frente oligárquico: anexionistas, conservadores, militares y el clero; también en la acera del frente combatiéndolo: independentistas, liberales, humanistas, artistas, comunistas, demócratas, son los coqueros, fritureros, motoconchistas, sirvientas, dueños de ventorrillos, empleados públicos y privados, educadores, etc., la mayoría bajos pequeño burgueses pobres y muy pobres que, como dijera Marx, viven en el seno de las contradicciones.
Ese pequeño burgués, en todas sus capas, incluyendo a los bajos pobres y muy pobres, tiene el cerebro de un capitalista; tiene las aspiraciones capitalistas, pero no tiene la sustancia económica para satisfacerlas; el sentido de su vida puesto hacia lo burgués, aunque carezca de la formación ética y técnica del burgués. Por otro lado, su cuerpo (las condiciones materiales de existencia) son las de todo lo contrario, son las de un ente que apenas puede mantenerse parado, de mal vivir de acuerdo a los parámetros establecidos por la sociedad burguesa. He ahí el porqué vive en el seno de las contradicciones.
“Vivir en el seno de las contradicciones” es cuando la gente se maneja con paradigmas de la “sociedad mayor” que no corresponden a las condiciones materiales de su existencia, lo que ha llevado a muchos de esos sectores a cometer actos informales en todos los aspectos de la vida: necesita satisfacer aspiraciones que no corresponden a la capacidad y oportunidades que la misma sociedad le ha dado: experimenta la necesidad del celular, pero no puede comprarlo ni siquiera a crédito, como lo haría el de nivel más alto; entonces lo compra “quemao”.
LA SUBCULTURA DE LA CALLE
El pequeño burgués tiene como meta ganar, subir a los niveles más altos, quiere ser o estar cerca de la clase dominante; sus aspiraciones son claras: ofrece conocimientos, da un servicio, compra a un precio para vender a otro mayor, se involucra en el proceso productivo como dueño de medios de producción. Pero la sociedad le resulta cruel: los niveles bajos ven poco beneficio en sus negocitos; carecen de educación vocacional (nos referimos a lo técnico profesional) y en política tienen escasa o ninguna criticidad de lo que hacen; no les importa el otro, pues venden lo que no es (falsifica con mucha facilidad), vende y compra lo “quemado” (lo robado y/o lo que tiene lo vende para cubrir una prioridad), no paga impuestos, y en los niveles más bajos el pequeño burgués tiene dificultad para organizar las respuestas colectivas, adquiere una habilidad inverosímil para la política, la economía y lo social; en el menor descuido de la movilidad social se cuela cual espermatozoide raudo y veloz... para engendrar los valores más violentos de acumulación.
En la vida social y política es capaz de cualquier cosa. Se presta a la corrupción, a la traición, a la delación, sostén de las acciones extralegales del Estado, encargándose de hacer las cosas que al Estado le están prohibidas por cuestiones de formalidad. Pero también, sus acciones son contra el Estado, violando sus leyes y reglas de juego.
Para muchos teóricos la pequeña burguesía constituye un Estado, un Tercer Estado. Lo que no se discute es que constituye un estado de cosas. Una subcultura dentro de la sociedad mayor muy importante para la política en sentido general y en particular como “ciencia digna” de la administración pública de una nación. Pero cuando la pequeña burguesía asume la vida sin una formación política, es destructiva.
Esa falta de educación política es lo que lleva al Partido Revolucionario Dominicano y al Partido Reformista Social Cristiano, al igual que a decenas de organizaciones de la vida social, económica y política en nuestro país, a seguir un modelo de autodestrucción.
La ausencia de una educación vocacional (esa educación con la que soñaron maestros como Duarte, Hostos, Martí, Bosch...) y política lo hace agente de poco desarrollo y dinamismo en la sociedad. La generalidad de las veces termina desconociendo la regla de juego de la acumulación de la sociedad, para caer en los más vulgares de los delitos.
Para realidades como la República Dominicana, ese pequeño burgués lo hemos tenido “montado en el caballo de la política” en todos sus niveles e incluso en la primera magistratura de la nación, como han sido los casos de los cuatros ejes en que ha descansado la construcción del Estado dominicano: Lilís Mon Cáceres, Trujillo y Balaguer. La gran virtud conceptual de Bosch fue profundizar sobre ese sector y no limitarse (cuando se trata de la realidad dominicana) a la mera definición estereotipada del pequeño burgués de los países que tomaron la vía clásica del desarrollo capitalista, ni tampoco a la descripción que hacen Silvio Rodríguez y Alberto Cortés en sus canciones.
Ese pequeño burgués, con su comportamiento voraz, se acerca al lumpen, fiel a su causa de corromper y abusar del poder que dispone, no importa que ese poder descanse en las relaciones primarias con otros de más alto nivel.
Su preocupación es manejarse con el poder y por tales razones hace uso inteligente de la simbología de éste, que otrora lo maltratara.
¿Qué más que una jeepeta, una mansión, un séquito de guardaespaldas para conjurar un pasado de ansiedad e indefinición?
El comportamiento de esos sectores explica culturalmente, en parte, el estado de situación que vivimos cotidianamente.
El realismo social, materia prima de la imaginación antropológica (y poder literario) de Juan Bosch, es lo que nos permite entender con más claridad el porqué violamos nuestras reglas más elementales de convivencia, tales como las normas de tránsito, destruimos la madre naturaleza, nos robamos lo que no necesitamos, le quitamos la vida a otro por cualquier chuchería, sin ningún valor material o espiritual para quien lo hace; derrochamos toda la energía posible en cosas banales, y practicamos tiro al blanco con los letreros de servicios públicos, porque ese “Otro Sendero” (como llama el peruano Hernando de Soto a esa subcultura), también lo tenemos aquí como fuerza de acción de las calles, en muchos casos, desafiante del Estado dominicano.
Vemos en nuestras calles cómo gana espacio ese pequeño burgués, alto, medio o bajo, pobre y muy pobre, ocupando la posición del burgués que nunca existió y que como realidad social no ha sido educado para ser ciudadano de la misma sociedad que lo produce.
Juan Bosch, el maestro de la política criolla, insistió en que la educación política de la pequeña burguesía en todos sus niveles, la hace un ente de desarrollo social, pero que sin educación política y vocacional ésta destruye todo ente colectivo, racional y comunitario que subyace en la especie humana, convirtiéndose en sí en una clase voraz.
Fotos: Pedro Taveras

miércoles, 12 de marzo de 2008

Francisco Alberto ¡Caramba!

Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotamail.com)
Desde que tenía 11 años escuchaba a mi padre leer en voz alta a “Los Parias” de José María Vargas Vila, era uno de sus libros preferidos. Después me tocó leerlo varias veces, y me marcó a tal extremo que no olvido muchos de sus párrafos aprendidos textualmente de memoria.
Cuando vino el Coronel de Abril yo tenía 14 años. El país vivía una noche oscura, miles eran los muertos de los últimos años, gente desaparecida, las cárceles llenas de presos.
Mi niñez me hacía ver las cosas por el ojo de la cerradura: visitaba La Victoria donde tenia dos familiares presos: uno era un hermano acusado de “terrorismo, asociación de malhechores y práctica ilegal del comunismo” (sic!) el otro era un cuñado que nunca conocí porque “desapareció” en la misma mazmorra La Victoria. “Se fugó y cruzó hacia Haití”, dijo el jefe de la policía de aquel entonces.
Eran los 12 años de Balaguer: un infierno de terror político en el Caribe. Leyendo “Los Parias” conocí a don Nepomuceno Vidal, el viejo fauno; el status quo de una Colombia rural desgarrada por bandos guerrilleros; la lucha entre liberales y conservadores de nunca acabar, me refiero a más de cien años atrás. Recuerdo a Tránsito, la muchacha campesina que debió casarse con su primo, de juventud inocente; sus padres los desheredados de la fortuna; y a Claudio Franco, el miembro de una familia campesina que pudo ir a una universidad, quien con un grupo de jóvenes reflexionaba sobre los procesos sociales, el orden injusto, optando por la soledad como encuentro prematuro con la muerte… El joven guerrillero revolucionario de las América de todos los tiempos. A decir de muchos, él era el mismo autor del libro que se involucraba, porque ya en los años de juventud quedó simbólicamente degollado en las luchas estériles (1884-85) por cambios estructurales proclamados por los liberales de todas las latitudes de América.
Tan lejos en distancia y más de treinta y siete años después de haber leído Los Parias sentí el grito de la soledad como infinito. En lo alto, en el frío, el viento golpea las piedras y los pocos árboles que sobreviven al fuego silban a la tumba de un guerrillero: Francisco Alberto ¡caramba!
Por unos cuantos segundos por mi mente pasaron múltiples imágenes “Los pinos macilentos mecen espectrales sus cabelleras sepulcrales tocadas por el ala de los vientos. Un grito en el infinito semejaba el bramido de los pájaros heridos por las brumas de los mares…”.
En el corazón de Valle Nuevo enterraron al guerrillero !Ahí no más!, en la carretera turística Constanza-Ocoa está un letrero pequeño (como la grandeza cabe en un grano de maíz) indicando dónde estuvo la tumba del Héroe de Playa Caracoles, otro calvario en el trópico.
Me pregunté si era justo que la grandeza del Coronel de Abril de nuestra guerra patria estuviere marcada por una diminuta cruz de metal. No más podía ser… Un comité de amigos de Cuba de San José de Ocoa hacía la obra para indicarnos dónde estuvo enterrado el símbolo de la resistencia de los dominicanos contra el invasor de 1965.
Nada debe hacerse que transgrediera la solemnidad de un parque nacional…fue fauna y flora. Resistente como una inmensa roca. Una montaña fue Francisco Alberto Caamaño.
La ausencia y el olvido se cuajan, el sol de la tarde, el frío de un jueves Santo, a más de dos metros sobre el nivel del mar, dan la coloración que marca los miles de años de un ambiente que parece morir.
Cuando estábamos frente al calvario aparecieron dos caos guardianes de la solemnidad de aquellos pinares, saltando, nerviosos, con gritos desesperantes como queriendo decirnos algo: buscaban las virutas de pan que las mujeres había dejado en el suelo. Otros se acercaron a nosotros con una confianza extrema, mientras los dos primeros posaban en la rama de un pino cercano a la cruz.
El acto me estremeció porque creí ver a los cuervos devorar los destrozos de Claudio Franco, torturado y asesinado por bandas de mercenarios al servicio de latifundistas y oligarcas del bando conservador que se proclamaban defensores de lo establecido, luchadores contra “ ese núcleo de almas inquietas, de intelectuales extraviados en plena barbarie, de espíritu sutiles y delicados, alzándose en ese desamparo moral … su dolorosa condición de vencidos, en el triunfal imperio de la mediocridad, vencedera…” A esos el escritor colombiano llamó: los parias.
Ver a los dos caos llegar, negros, sempiternos, a la tumba del guerrillero en Valle Nuevo, me recordó la muerte de un paria.
¿Por qué tantas semejanzas? ¡Salvo la distancia y el tiempo¡
Valle Nuevo reserva natural, nido de agua, glaciaciones, animales, juegos e ideas para un norte humano donde parece que los insulsos no pueden vivir.
Ahí sacamos momentos para pensar en no más tierras agrestes, un país en desbandada, un coronel entre las ilusiones y un Valle Nuevo calcinado por la desgracia, misterios e incógnitas de una revolución sin andamios, sin ganas de andar…donde la discordia nos había derrotado a todos.
¡Francisco Alberto, Caramba!
Hubo un momento que no escuché a los pájaros cantar a esa soledad. Todos se habían ido con el coronel: el árbol, el ave y las aguas… Todos van a los ríos Al Medio, Ocoa, Nizao y Las Cuevas…. Con las aguas se va la tierra también y con ésta la vida…
Reescritura 2008

miércoles, 23 de enero de 2008

Quisqueya Verde entre la incredulidad y la esperanza

Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)
Hace diez años que Arcadia Calderón, al igual que la mayoría de los habitantes de la comunidad de Los Ganchos ubicada en la cuenca alta del río Haina del distrito municipal San José del Puerto en Villa Altagracia, veía entrar y salir un camioncito de jornaleros que “sembraban palos” en la loma; eran jornaleros de Quisqueya Verde que venían de Básima y Guananito.
“Con palo no se come”, murmuraban algunos campesinos; ni Arcadia, ni la gente de la comunidad de Los Ganchos entendían que la reforestación era una cuestión de comida también.
La gente de Los Ganchos, salvo algunos de sus habitantes, no creyó en principio en el Plan Nacional Quisqueya Verde y por tales razones no participó en el proceso de reforestación de la zona; por lo que el mérito de esa labor les corresponde a los habitantes de Básima y Guananito.
Cuando Quisqueya Verde inició los trabajos de reforestación en esa loma, en 1997, justo entre las provincias Monseñor Nouel y San Cristóbal, lo hacía para proteger las microcuencas de los arroyos Guananito, Yabacoa, Juan Manuel y Arroyo Vuelta, el primero de la cuenca Haina y los otros tres de la cuenca Maimón. Con estas acciones llevaban el ingreso directo a más de cien familias que vivían en extrema pobreza, a las cuales se le mejoró su vivienda y muchas recibieron una nueva, las que conforman el barrio que la gente llama con el mismo nombre del Plan, al la altura del km. 56 de la carretera Duarte. Cuando diez años atrás todo era diferente: pajones, quemas periódicas para mejorar un pasto incipiente; y más de dos millones de pequeños arbolitos sueltos en esas montañas de Dios, con voces agoreras vaticinando el fracaso del plan y que a veces llevaban a cualquiera a la desesperanza, se insistía en decirle a la gente que de esas plantaciones dependían los empleos del futuro.
Pasaron los años y esas tierras se cubrieron de esperanza.
PELAR VARAS UN NUEVO OFICIO
Ahora, con el relanzamiento del Plan Nacional de Reforestación Quisqueya Verde (2007) y al vivir la experiencia forestal de los últimos años, los habitantes de Los Ganchos, en el municipio de Villa Altagracia, clamaron por ser los nuevos jornaleros del Plan “porque aquí la gente se gana la comida con las varas de los raleos y hay muchos beneficios por esos palos”, como dijo uno de los campesinos que entregaba su cédula para integrarse a una brigada en ese frente de reforestación.
“Si yo no hubiera vendido mi parcela…”, decía un campesino, lamentándose, porque otro ha sacado buenos beneficios de lo que era su propiedad.
Doña Arcadia, más conocida por el apodo de “Juana”, quien ha estado enferma con dos operaciones en la columna y abuela de dos niños, dice sentirse bien porque en la cercanía de su casa trabaja pelando varas y, aunque no puede trabajar mucho por sus problemas de hernia discal, asegura que “se gana el arroz de su familia” y que puede pelar entre 20 y 40 varas al día, por las que cobra 10 pesos por cada una.
Contrario a Juana está Ricardo Calderón, alias “Negro”, su primo, quien pela de 40 a 60 varas “y a veces hasta 70, aunque no siempre” nos aclara este padre de cinco hijos, de los cuales tiene que mantener cuatro.
“Yo no pelo mucho, hay otros que pelan 70 y hasta cien varas, como Santo Vicente; vea, aquí hay gente que pela…”, nos explica Negro, mientras se echa al hombro la pala de corte con que quita la cáscara de la vara.
A Negro le preguntamos por qué él no formaba parte de la brigada, ya que siempre lo veía en las reuniones comunitarias donde se organizó el grupo de jornaleros que trabaja en la zona. Y nos contestó “Yo estoy apoyando la brigada, pero no me conviene trabajar en ella, porque pelando varas me puedo ganar de inmediato hasta 8 mil pesos al mes.”
Como a doscientos metros de donde nos encontramos con Juana y Negro, encontramos a dos niños con palas en manos, al preguntarles si iban a pelar varas nos contestaron que sí. “Ustedes son niños y no pueden trabajar, orientó Domingo, el técnico de Quisqueya Verde, haciendo referencia al trabajo asalariado. Nos dijeron que eran palos para su casa. En realidad eran unos cuantos puntales para la construcción de un rancho.
Cuando regresábamos, a la 1:30 de la tarde, nos encontramos con los dos niños que iban para la escuela, al vernos se rieron: “Quisqueya Verde”, dijeron.

viernes, 18 de enero de 2008

LA MUJER EN "APUNTES DE UN VIAJE", DE JOSÉ MARTÍ

Por Pedro Taveras Muchos llegamos a conocer por primera vez la obra del más universal de los cubanos, como alguien le llamó a José Martí, por cuenta de Fidel Castro, cuando en un acto de valor ante la oscurana de una justicia mediatizada, declaraba que el autor intelectual de un hecho que se le imputaba, era Martí, y que ély sus compañeros sólo lo habían ejecutado.
Se refería Fidel al asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba un 26 de julio, cuya leyenda está recogida ensu libro La Historia me Absolverá.
Me llamaron la atención las ideas de Martí sobre la Mujer, cuando el autor del Moncada, en la clausura del II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, en 1974, criticaba la poca cantidad de mujeres como dirigentes del Estado y del Partido en esa época.
Terminaba su discurso apelando al Eros martiano (el placer por el profundo amor a la humanidad) para enfilar sus críticas a la cultura machista, citando, ante la presencia de cientos de mujeres.-entre las que se encontraban figuras como Ángela Davis y Hortensia Bussis viuda Allende-, palabras muy bellas que Martí había dicho: "... las campañas de los pueblos sólo eran débiles cuando a ellas no se alistaba el corazón de la mujer, pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”.
Y siguió citando a Martí cuando dijo que “el alimento natural de la mujer es lo extraordinario”, cuando expresó que “la mujer, de instinto natural, divisa la verdad y la precede” y cuando exclamó que “la mujer vivirá a la par del hombre, como compañera y no a sus pies como un juguete hermoso.".(1)
De esas promisorias palabras han transcurrido treinta y dos años, y hoy esa sociedad contabiliza en la formación de sus profesionales científicos el 52% para la matricula femenina, y representan las mujeres cubanas el 32% de las más altas calificaciones en las diversas manifestaciones del saber.
EL ESCENARIO
Eran días difíciles de la conspiración para lograr la independencia de su patria, cuando Martí sale un 31de enero del 1895 de New York, viaja en el vapor Atlas, acompañado de María Rodríguez, Enrique Collazo y Manuel Mantilla; llega el 7 de febrero a Montecristi después de pasar por Cabo Haitiano. Viene a enfrentar las más grandes adversidades en que se ven los revolucionarios en todos los estadios del desarrollo de la humanidad. Son los momentos en que la historia registra El Manifiesto de Montecristi.
El momento histórico de escribir a don Federico Henríquez y Carvajal, a Antonio Maceo, alClub 10 de Octubre de Puerto Plata
En su tercer y último viaje a Santo Domingo, es decir, a República Dominicana, procedente de las “entrañas del monstruo,” en 1895, y mientras diligenciaba lo que el llamó la guerra necesaria escribió apuntes de un viaje (mi visita a Santo Domingo), (3) un texto personal, y lleno de particularidades.
Son páginas llenas de descripciones del medio ambiente, en especial la vegetación de la zona, recoge el aliento epistemológico de su gente, las situaciones donde el centro de atención es la población humana y en especial, la Mujer como humanidad, la que recrea la patria universal del revolucionario cubano que transita los laberintos de una guerra como antesala de su muerte en Dos Ríos.
La mujer como género está presente en cada momento de la vida del apóstol de la independencia cubana y en su pensamiento radical. La mujer no tuvo un día sino el Día; no fue recuerdo sino presencia, no fue cosmético sino ideología transformadora. En La Edad de Oro insistió en el propósito de que las niñas se prepararan intelectualmente como los varones. Admiraba a la trabajadora y a la madre de familia.
Una de las tantas caracterizaciones del pensamiento de José Martí es la profundidad con que analiza lo que trata; otra es la dimensión humana del amor a los suyos, familiares y amigos, con la misma intensidad con que amó a escala social: "Denme en que servir."
¿Qué lleva a Martí, en medio de la tensión de la lucha revolucionaria, a no separar la vida cotidiana y simple de la lucha por la independencia de su patria? La lucha la concibió como acto de transformación del individuo y la sociedad. Su condición de revolucionario hace de la condición de mujer, un ente transformable y transformador perenne, que irrumpe en los quehaceres de la Vida, y de su vida.
Es indiscutible que, como género, estuvo presente en los grandes momentos que vivió el prócer. Las mujeres: su madre, sus siete hermanas, cuando prediciendo su muerte le escribe el 25 de marzo a su progenitora: “Abrace a mis hermanas y a sus compañeros.”.(2)
Las hijas de los amigos, las esposas de los compañeros, las compañeras en su quehacer revolucionario; todas, son parte de una concepción de articulación para su causa de cambiar la sociedad más allá de la libidinosidad con que tradicionalmente el macho trata a la hembra.
Era febrero el mes de las patrias, la dominicana y la cubana: una cumplía años de nacimiento como nación y la otra, casi en la misma fecha (24 de febrero), comenzaba el desgarramiento del parto independentista.
El 19 de febrero Martí escribe desde Santiago una larga carta a Gonzalo de Quezada, su compañero de lucha, su gran amigo, donde le da instrucciones y explicaciones amplias de las situaciones que lo envuelve en su peregrinar por la tierra dominicana en pos de la causa cubana y no deja de recordar a las mujeres en el sentido de la solidaridad y el afecto familiar:
“…no paso hora sin que hablemos de usted, de Tomas Estrada y de la casa de Carmita…”, para dar el siguiente detalle: “…me acuerdo de aquel último instante que vi pena de cosas mías en el rostro de Angelina, y calló Aurora en su hombro como amorosa y sobrecogida, y vi aun más nobleza al alma recta y entusiasta de Lulianita…”
Y en ese mismos párrafo recomienda: “…no me lastime a Angelina ni con una flor”, para aclarar: “… es raro en el mundo, y entre las mujeres de este mundo, hallar en tan pocos años cualidades venerables.” Y preguntarse: “… ¿La volveré a ver? Vamos de frente y acaso no vuelva; pero siento alrededor de mi su presencia benévola y pura.” (4)
En el último párrafo de la misma epístola a Gonzalo vuelve a retomar las mismas preocupaciones, como un suspiro antes del ocaso de Dos Ríos.
Fue su última marcha prosélito en la tierra del Máximo Gómez.
En apuntes de un viaje … fueron fechados siete días de su estadía en esta media isla, y escribe más de 21 situaciones que implican a la Mujer como género, antes de seguir la ruta hacia Cabo Haitiano, donde también sigue anotando cada detalle, donde la Mujer irrumpe a cada momento para complementar la causa fundamental de la Vida: vivir.
No dudamos de que en el inmenso mar del pensamiento de Martí, el apóstol haya incurrido en dudas y temores en cuanto a la Mujer, ni es objetivo de este trabajo hacer análisis de la erótica martiana, sino presentar momentos significativos como indicadores de una concepción de ver al mundo y a la Mujer diferente a lo dominante de la época y gran interés en la actualidad.
Es nuestra intención compartir con los lectores las humanas expresiones encontradas en los apuntes de un viaje... que resaltan a la mujer de la línea noroeste de República Dominicana y su frontera norte con Haití, mientras cabalgaba los laberintos polvorientos de Montecristi a La Vega... De Monte Cristy a la Vega.
Viaja de Monte Cristy a la Vega y fecha los días 14, 15 y 16 de febrero de 1895, donde destaca escenarios del género femenino, en 14 ocasiones y de regreso desde la Vega a Monte Cristy fecha los días 18 y 19 de febrero, se empeña en escenificar 7 veces el gesto femenino.
El día 14 de febrero, cuando llega a Santiago, escribe una carta a María Mantilla, la niña de New York que está presente en la intención de escribir sus notas; a ella y a su madre, Carmen Miyares, es a quienes le dedica estos apuntes: "Para probarles que día por día, a caballo y en la mar, y en las más grandes angustias pueda pasar hombre iba pensando en ustedes."
Es el profundo amor a la especie humana y en particular al género femenino, lo que lo lleva a tener los ojos puestos en cada gesto de la niña, la joven, la adulta, la de edad avanzada.
El filósofo admira la frase del dominicano del medio, el que encuentra en el camino real. "... cada expresión es un aliento de sabiduría, - escribe el 14 de febrero al referirse a la gente sencilla-, que guarda lo que no dice. Y pone como ejemplo una expresión del camino: “... y si no me traen tengo que matar las gallinitas que le empiezo a criar a mi mujer." Tiene que deshacerse de un valor material y espiritual que guarda para su mujer.
Recoge la frase de Arturo, al manifestar que su mujer sale desde la campiña a tener su hijo en Santiago como una manera de darle status a un hijo que llega al mundo, y lingüísticamente establece la diferencia social de las mujeres "que ha dado a luz" como la del señor Jiménez, un campesino rico y la mujer pobre que cuando tiene un muchacho dicen que "parió", como expresara Arturo.
La libido aflora y el mismo 14 de febrero anota; "...moza que pasa desgonzada la cintura, poco al seno el talle."
Según Ezequiel Martínez Estrada "Alguien ha visto- Gabriela Mistral entre los mejores- que el Eros martiano tiene un timbre típicamente cubano o antillano, que consiste en una afectuosidad generosa y dadivosa de entrega de si como obsequio y prueba de mutuo ligamen..." (4)
Martínez Estrada ve el Eros martiano como la mezcla de un amor platónico y la libido freudiana, predominando lo ideal y las implicaciones sociales.
El mismo 14 de febrero, escribe en Santiago una situación que vivió en Guayubín, un poblado entre Montecristi y Santiago, en el encuentro con don Jacinto, un personaje forjado en las espinas de cactus, recio, como tradicionalmente eran los habitantes de la "Línea", como se le llama a esa región de la geografía dominicana, y a quien Martí llama "prohombre y de fuego".
Cuenta que su mujer le fue infiel con un compadre a quien se la confió; despachó a la mujer y de un tiro de carabina mató a su compadre, y a la mujer le dijo: "adiós, no te mato, porque eres mujer."
La condición de mujer fue el calificativo para seguir con vida, se impuso esta razón en la cosmovisión súper machista de un guerrero.
Estuvo visitando a una comadre y se juntó con el viajero, destacando este la presencia de "...una hija linda de ocho años..."
Destaca a la madraza, una mujer de "veinte y mas crianza...", se refería a Nene, de Villa Lobos, un poblado en su ruta polvorienta. Destaca a u Mercedes, una mulata dominicana de vejez limpia y fina nos hace...el almuerzo de arroz blanco, pollo con leren..."
Habla de la guerra y de los hombres y destaca "...la casa de Jesús Domínguez, padre de muchas hijas, una de ojos verdes, con cejas de arco fino y cabeza de mando.
Para reprochar: "... abandonado el traje de percal carmesí, los zapatos empolvados y vueltos..." y refiriéndose a otra hermana "...rechoncha y picante, viene fumando, con un pie en media y otro en chancleta..."
Resalta la belleza natural de esas muchachas, sus flores, talle, bustos, a pesar de vivir en abandono. El poeta visitante recibe de las hijas de Jesús la oferta de tener seis matas de flores, para cuando regrese de La Vega a Monte Cristy, al tiempo que le reprochaba el hecho de no tener flores en su casa. "...ni ellas siembra flores ni sus hermanos.."
Está el apóstol sorprendido de que no tengan flores en su casa, sin embargo reconoce que saben leer; destaca a ".. .Ana Vitalina, la niña letrada que lee de corrido y a la mujer de labor. "...pilaban arroz...."
Cuando llega a Santiago - el 15 de febrero-, describe aquella belleza natural de la zona sin dejar de reconocer las bellas mujeres: "...cogemos flores para Rafaela, la mujer de Ramírez, con sus manos callosas del trabajo, y en el rostro luminoso el alma augusto-no menos que augusta.-es leal, modesta y tierna..."
El 15 escribe poco en diario, apenas algunas líneas donde habla de la vegetación que existe entre Santiago y la Vega, y destaca una familia cuya cabeza es un preso político y para referirse a este señor dice: “...el marido de la casa.” No habla del jefe, o padre de la familia, ni del dueño de la casa, sino del “marido” quedando involucrada la mujer como realidad ideológica.
EL REGRESO
De regreso de la Vega a Monte Cristy, en su proselitismo independentista, escribe el 18 de febrero sobre su encuentro con la familia de don Jesús, una familia importante de la zona, donde le llamó a atención las impresionantes chicas a quienes venia a reclamar el pago de una grande deuda: las flores, las matas de flores en su patio, "...la casa de las mocetenas que regañé porque no siembran flores, cuando tenían tierra de luz y manos de mujer y largas horas de ocio."
El maestro regresó a la casa de Jesús y reclama la penalidad impuesta a sus hermosas hijas: "...de burdas las acusó aquel vía un viajero y de que no tenían alma de flor..."
El apostó fue drástico y tajante, sin concesiones, porque reconoce que hay lugar donde plantar, necesidad espiritual, manos de mujer, y hay ocio. ¿Por qué no tienen flores ?.
Reclama el cultivo de las flores como ornamento, una indiscutible herencia que dejaron las inmigraciones ibéricas en Santo Domingo, muchas de ellas procedentes de Cuba y que se establecieron principalmente en Santiago, la Vega, Puerto Plata y Moca, entre otras poblaciones del trayecto Montecristi - La Vega.
Su trato magistral y poético hacia las hijas de Jesús, dio sus frutos, "-y ahora que vemos?- se pregunta el viajero: sabían de nuestra vuelta y Joaquina que rebosa de sus dieciocho años, sale al umbral con su tábano encendido entre dos dedos y la cabeza cubierta de flores: por la frente cae un clavel, y una rosa se asoma por la oreja sobre el cerquillo tiene un moño de jazmines: de geranios tiene un mazo a la nuca y de la flor morada del guayacán..."
Y sigue el poeta observando; "...la hermana está a su lado, con un penacho de rosas amarillas..." cuando entraron a su casa, la encontraron llenas de flores, cumpliendo con el gusto exigente del fiel visitante, de aquella alma grande que se jugaba la vida en los aprestos insurrecciónales para ver su patria independiente.
A Ceferina Chávez, una mujer de prestigio, le reconoce su hospitalidad y la atención que presta a los visitantes de Guayubín; "...les da a beber, por mano de su hija, el vino dulce—tiene a sus hijas en finos colegios para que luego vuelvan al campo a trabajar (...) casará la hija con letrado, pero no abandonará el trabajo productivo ni el orgullo de él. Su conversación de natural autoridad fluye y chispea..."
El 19 de febrero escribe sobre esa familia que admira y reconoce una profunda conciencia social, contraponiéndola a la abulia de las hijas de Jesús que con tierra, mano y ocio no tienen flores en su casa, ni están arregladas como debe estar una familia política y socio económicamente importante de la zona.
Es la conciencia social que tiene toda familia que recibe clientes de natural autoridad. La hija de Ceferina que le atiende "...sonríe ingenua y habla activa de injusticias o esperanzas".
Después del primero de marzo sale para Cabo Haitiano y continúa destacando en sus apuntes a la Mujer, haitiana, en mujeres seguía pensando, escribía para María Mantilla, la niña y Carmen Miyares, la madre, a quienes el humanista mantuvo presente hasta el último segundo de su vida en medio de lo él llamó la guerra necesaria por la independencia de Cuba, la más grande de Las Antillas.
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FUENTES:
(1) Se puede leer en la colección de discursos de Fidel, en Granma, Organo oficial del Partido comunista de Cuba. .Versión digital
(2) Emilio Rodríguez Demorizi, Los tres Viajes de Martí a Santo Domingo. Publicaciones ONAP. Santo Domingo, 1995 .Las citas de las cartas son tomadas de esta publicación.
(3) Apuntes de un viaje (mi visita a Santo Domingo) Edición de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en ocasión del centenario de la visita de Martí a Santo domingo, 1992. Las citas del diario son tomadas de esta publicación.
(4) Ezequiel Martínez Estrada, Martí Revolucionario, publicado por Casa de Las Américas, segunda edición, 1974. (pág.46)

lunes, 7 de enero de 2008

ENERGÍAS ALTERNATIVAS EN REPÚBLICA DOMINICANA

Pedro Taveras
No podemos gastar nuestra inteligencia en buscar soluciones al problema energético a partir de la importación de combustibles fósiles, ni siquiera en eso de generar energía eléctrica a partir vapor con carbón (no tan alternativo como nos lo presentan), cuando tenemos el cálido sol, la brisa que nos refresca y las fuentes de agua que bajan de nuestras montañas.
En días pasados leí la conferencia del ingeniero Antonio Almonte, hasta el momento de escribir este artículo director ejecutivo de la Comisión Nacional Energética (CNE), pronunciada en la Cámara Americana de Comercio en julio pasado, y me sorprendió el hecho de que siendo esa Comisión la “principal institución del Estado en materia de políticas, normativas y promoción de inversiones en el sector...,” no hiciera referencia al potencial que tienen nuestros recursos naturales para la producción de energía limpia, más cuando esos planteamientos son “.. . el resultado de un gran esfuerzo intelectual colectivo desarrollado a lo largo de meses de estudios, consultas, debates y reflexiones”. Dicho esfuerzo contiene “... las recomendaciones de consultores internacionales, técnicos nacionales, empresarios, y ejecutivos del sector eléctrico dominicano.”(Listín Diario, sección D, Pág. 3. viernes, 6 de agosto de 2004. cursivas mías, pt).
Si se hacen grandes esfuerzos para buscar soluciones al problema eléctrico, ¿por qué no se habla de las alternativas que nos dan los recursos naturales a corto y largo plazo?
Cabe reconocer que la pieza del ing. Almonte fue una buena exposición con más de 80 párrafos, los cuales recogen el pensar de uno de los sectores que tienen en sus manos la cuestión energética en Dominicana, sobre todo lo referente a la electricidad; pero mi preocupación -que no es la de un técnico del sector eléctrico, sino la de un ciudadano común-, es conocer el porqué la energía eólica, solar e hidráulica no se ha puesto en primer plano como tema de la nación.
He conocido los beneficios de la energía limpia y las experiencias de otros beneficiados en Dominicana y otros países, mas me llama la atención la ausencia de una cultura ambientalista entre los que dirigen el sector eléctrico en esta tierra de Dios.
Creo que los técnicos dominicanos, por su nivel académico y erudición en la materia, conocen a profundidad el potencial de nuestros recursos naturales para la generación eléctrica, pues por un lado tenemos muchos aficionados en la materia e iniciativas comunitarias con logros más que aceptables de los beneficios que ofrecen los recursos viento, agua, sol; sólo basta pasearse por nuestras montañas, por algunos poblados apartados de nuestros centros urbanos, para conocer experiencias de generación eléctrica a partir de los recursos renovables de nuestra patria, que proporcionan soluciones familiares y comunitarias (de 0.05 Kw a 75 Kw) y la mega generación hidráulica del Estado que ofrece alrededor de un 20% de la energía que consumimos.
La conferencia, cuyo contenido y forma no cuestionamos, expone, entre los factores de preocupación, el “incontrolable aumento del precio del petróleo y la perdida del valor del peso dominicano.” (ibidem. Cursivas mías, pt). Sin embargo tan importante conferencia no asume la energía alternativa como parte de las posibles soluciones al problema eléctrico.
Si de energía alternativa se habla en esa intervención, es sólo cuando señala la generación por vapor con carbón, que no es limpia, ni renovable y que, además, atenta contra el medioambiente. Aparece el concepto generación hidroeléctrica perdido en una sábana de letras con más de 85 pulgadas a cinco columnas del citado matutino. Si no tenemos petróleo ni dólares ¿para qué insistir en la cuestión de generación de electricidad sobre la base del petróleo u otras formas no renovables?
¿Cómo es posible que se inviertan cientos de millones de dólares cada año en el sector energético, cuando en el país no podemos encender un bombillo o un abanico, ni poner en marcha una empresa productiva o de servicio sin que esto implique grandes costos adicionales?.
Cada día los acontecimientos que suceden en el mundo nos alejan de tener energía barata. Si en el ambiente mundial se auguran guerras y calamidades habrá problemas derivados de estas; por el contrario, el acceso al mercado petrolero para nosotros se empeoraría si aumenta el nivel de vida de la población mundial, sobre todo de la China continental, donde se vislumbra un crecimiento económico sostenido, apareciendo hábitos de consumos al estilo occidental en sustitución del ascetismo maoísta.
La energía como capacidad de transformación de un pueblo es la manera de los seres humanos perpetuarse como tales y de crear y/o asimilar las tecnologías que permiten erigirse como cultura; si dependemos de la capacidad ajena nos conducimos hacia un callejón sin salida, al amparo de lo que nos dicte otro; en cambio, si usamos nuestra capacidad nos perpetuamos como nación.
La nación dominicana lo tiene todo por delante, sobre todo unas autoridades que entre sus posiciones programáticas tienen como objetivo “fomentar el uso de energías alternativas y discutir y aprobar de manera consensuada una política para el subsector”, lo que fue reiterado en el discurso de la toma de posesión del Presidente Leonel Fernández, quien subrayó la importancia que reviste la energía limpia para el país.
LA ENERGIA SOLAR
Cuando todas las mañanas abrimos las puertas de nuestras casas y vemos caer los rayos del sol, en ese momento estamos recibiendo energía solar; cuando ponemos una cubeta de agua al sol para que su temperatura aumente algunos grados y luego usarla en el baño; cuando tendemos la ropa, o salimos a calentarnos bajo el sol, estamos aprovechando la energía solar térmica. Esa energía también la podemos transformar y con ella hacer grandes cosas como si fuera un acto de magia: como, por ejemplo, convertirla en energía eléctrica y ver televisión; utilizar un radio receptor, transmisor, cocinar, mover una industria, y hasta mover un auto, sus usos son fenomenales.
La energía solar es una fuente energética inagotable a escala humana, sin la cual no habría vida en la forma que conocemos, sobre todo la animal y la vegetal; podemos aprovecharla de manera natural en los océanos, en las plantas, en la atmósfera.
Esta noble energía se convierte en eléctrica mediante colectores solares (módulos fotovoltaicos).
Imaginemos una superficie equivalente a la mesa del comedor de una casa, que podría ser la de cualquier campesino, que tiene cuatro sillas (más o menos un metro cuadrado), esta superficie expuesta al sol recibiría 1kw/h, si cubriéramos dicha superficie con paneles solares con la actual tecnología de rendimientos de los paneles que ronda entre un 14% a 16% de la energía recibida, tendría disponible una potencia de 0.14kw/h a 0.16kw/h, que serviría en este momento para satisfacer el 90% de las necesidades de esa casa. Imaginemos una tarea (628 m2) cubierta por paneles solares tendríamos 88kw/h a 100kw/h energía para más de 100 viviendas; es decir, todo un pueblo.
LA EXPERIENCIA DOMINICANA
La experiencia con esta energía renovable es la más común en la República Dominicana, con una satisfacción de más de un 90% de las necesidades de los usuarios. Aporta miles de soluciones eléctricas a hogares, policlínicas, escuelas, acueductos, oficinas y un sin número de unidades de telecomunicaciones en toda la geografía nacional. Hay poblaciones enteras que satisfacen sus necesidades familiares y comunitarias con energía solar, como son los casos de Guayajayuco, provincia Elías Piña; de la Sierra, Dajabón, Santiago Rodríguez, el Seibo y Barahona, entre otras.
El territorio de esta media isla es propio para instalar sistemas solares de gran eficiencia.
Es lamentable que para muchos el panel solar ha sido visto únicamente como la salida a la falta de electricidad que tiene una familia pobre que habita en un lugar apartado de nuestra geografía, apadrinado por una ONG o por la iglesia, cuando no el gobierno. Craso error, ya que lo ideal sería ampliar la cantidad de paneles solares en por lo menos 10 mil nuevas instalaciones por año, cuestión que se llegue a todas partes e ir reduciendo lo que se puede consumir por la generación de las plantas que desangran la nación con la fuga de divisas y la contaminación del medio ambiente.
En los centros urbanos hay personas que han combinado el deficiente sistema eléctrico nacional con la colocación de paneles solares. “Me levanto y veo el bombillo verde prendido, es la señal de que el panel está mandando carga a la batería, ya puedo prender el abanico, lo que antes no podía hacer, el panel carga las baterías sin haber luz.”, comentó un ingeniero que ha montado un pequeño panel en su hogar del sector Invivienda de Santo Domingo para ayudarse, ante la incompetencia de las empresas eléctricas cuando no satisfacen la demanda eléctrica de su familia, ni de la población en general.
Las nuevas autoridades de la nación deben prestar atención a la cuestión solar, para que la gente pueda ir incorporando en su hogar, en los centros de trabajo y de servicios un porcentaje de la energía que consumen por autogestión.
LA ENERGIA EÓLICA
La energía eólica es aquella energía que produce el viento a partir de su movimiento(energía cinética) Esta energía es convertida en energía mecánica mediante un conjunto de aspas(turbina eólica) las cuales ponen en marcha un generador incluido en el sistema que convierte la energía mecánica en energía eléctrica.
Esta energía finalmente nos puede cargar las baterías en nuestro hogar y en grandes emplazamientos se pueden conectar a la red nacional para aportar al sistema de generación de cualquier país.
El aprovechar el viento constituye un importante aporte al desarrollo de la humanidad cuando, gracia a él, aparece la vela uno de los grandes inventos tecnológicos de las culturas dominantes en momentos históricos que ha vivido la humanidad. La vela revolucionó la navegación marítima a grandes distancias y al más bajo costo para la época.
Para obtener electricidad tomamos un generador eólico (aerogenerador) de 1.5m de diámetro, con un rendimiento de 40%, diseñado para que comience a generar a partir de 3m/s de una corriente de aire que podemos encontrar en diferentes zonas del país, a esta velocidad del viento tendremos una potencia de salida de uno 11w/h, pero si la velocidad aumenta a 5m/s la potencia aumentaría a 0.53kw/h y si aumenta a 8m/s tendremos unos0. 217 kw/h .
Podemos tomar un trozo de pino chileno (entre las maderas del mercado es la más recomendada), una volanta, un poco de alambre de cobre, (el calibre depende de la capacidad del generador que quiere construir) hacer unas cuantas bobinas, un poco de trabajo y construimos un aerogenerador que colocado en un lugar donde el viento alcance los 3 m/s comenzamos a generar electricidad capaz de satisfacer las necesidades parciales o totales de una o más familias dominicanas.
Pero una de las limitantes de la energía eólica es que sólo aprovechamos un 59%, aproximadamente, de la energía del viento, por lo que el rendimiento real de un buen eólico artesanal está entre el 30 y el 40 %. En el mercado internacional encontramos, desde el micro generador de 0.2 kw/h a 2000 kw/h.
No me desmienten los diversos proyectos que se mueven por energía eólica en nuestro país. Como parte del Malena Radio Club, doy testimonio de dos repetidores, incluyendo el de los bomberos francomacorisanos, localizados en la cordillera septentrional, utiliza la energía de dos eólicos y dos paneles, para un sistema de recepción y transmisión de cuatro radios y un quinto aparato de enlace que se mantienen encendido las 24 horas.
Así como nosotros existen otros beneficiados de esa energía limpia.
LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL
Todo el que visita la zona de Tilaran, Costa Rica, observará parques eólicos que generan decenas de mw/h para consumo de la nación centroamericana.
España para el año 1999 producía unos 394.6 mw, con unos 1555 aerogeneradores en 49 parques eólicos y según la revista Integral. Vida sana y natural, No.230 febrero 99, pág. 14, se estima que, para el 2010, se generaran unos 8,300 mw.
Lo que hacen Dinamarca y Alemania en la materia es digno de difundirse en nuestras tierras donde somos tan escépticos para entender estas cosas.
Sabemos que la energía eólica necesita de condiciones especiales, velocidad del viento que en dominicana no es común (no es el caso de los paneles que se colocan en todas partes), lo que implica más detenimiento, evaluaciones y estudios que a veces no hacemos y cometemos errores estableciendo aerogeneradores donde nos plazca. El mercado está lleno de posibilidades para adquirir estos aparatos.
Esto hasta ahora no se ha incentivado, ¿por qué?
LA ENERGÍA HIDRÁULICA
Es una de las fuentes de energías más antiguas, se ha usado para mover máquinas elementales desde los albores de las tecnologías. Es otra forma de sacar energía limpia del agua que nos baña, la que permite el regadío, el líquido que más abunda en la faz de la tierra. Solo necesitamos agua de las montañas (que deben ser reforestadas).
LA EXPERIENCIA DOMINICANA
Dentro de la energía limpia, la generación hidráulica, es la que hace el mayor aporte al parque energético nacional. Aunque es cuestionada por algunos sectores cuando se trata de grandes generadoras (a partir de 7000 kw/h), los costos económicos y ambientales a largo plazos son positivos, sobre todo, en aquellas generadoras pequeñas y medianas.
En la actualidad tenemos una mega generación hidráulica de alrededor de un 20% de la que se ofrece a la nación y está en manos del Estado, dejando una micro y pequeña generación, insignificante en cantidad, pero de un gran valor cultural e indicador de la viabilidad de este tipo de energía, al sector comunitario (ONG e iglesia). Conocemos los casos del El Pino del Edén, en Descubierta, Jimaní; Janey en Jánico, Santiago de los Caballeros; Paraíso, Barahona, Los Calabazos, Jarabacoa, así como las existentes en San José de Ocoa y otros que sumándolas todas su generación no llega a un mega. Cabe destacar las 10 ó 12 micro hidroeléctricas de 0.2 kw/h a 0.5 kw/h (200 w/h a 500w/h) que tienen los campesinos de los Dajaos, Jarabacoa; todas de altas satisfacción para los usuarios; algunas (El Pino, Janey, Ocoa) con más o menos 20 años de trabajo, con algunas interrupciones por causas de mal manejo gerencial.
El Estado debe incrementar la inversión en esta forma de generar electricidad, porque tenemos las aguas, tenemos los desniveles (saltos), también podría incentivar al sector privado para que invierta en hidroeléctrica, en pequeñas generadoras de 1, 2, 3 Mw. Una micro hidráulica de 0.2 kw/h (200 w/h) puede costar unos 700 dólares en el mercado y sería suficiente para una o varias familias, y una de 10 kw/h menos de 6000 dólares, suficiente para satisfacer la demanda de unas 20 o 30 familias en el campo. Con lo que se compran cincuenta carros de lujo, de esos que andan molestando en nuestras calles, se hace una hidroeléctrica o varias hidroeléctricas capaces de resolver la situación energética de cualquier pueblo o aportar los megas que necesita el país para estar prendido como un arbolito.
Perdonen si peco de tonto.

La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com