miércoles, 18 de marzo de 2009

Palabras del Profesor Juan Bosch pronunciadas el 13 de marzo de 1976, cuando visitó el primer local del Partido de la Liberación Dominicana en Moca

Compañeras y compañeros:
Realmente yo estoy sorprendido con el recibimiento que me han hecho ustedes, todos ustedes y estoy sorprendido porque se que nuestro partido está ganando días tras días influencias en el seno del pueblo, está conquistando el amor del pueblo hora tras hora y está aumentando su prestigio a los ojos del pueblo minuto tras minuto, no pensé que eso estaba sucediendo en Moca. Porque tradicionalmente esta ha sido una ciudad o este ha sido un pueblo políticamente poco expresivo (una pausa y palabras ininteligibles), la gente que tenia un poder económico y poder político solamente ha hecho manifestaciones de respaldo político a una causa cuando ha comprendido que esa causa es justa, como sucedió por ejemplo en la época de la anexión a España, que fue aquí en moca, no en otra parte, donde comenzó la lucha,, aunque no continuara aquí, aquí empezó como sucedió muchas otras veces en esta tierra se regó la sangre de un tirano.
Pero yo no esperaba, en realidad, que nosotros hubiéramos penetrado tanto en la conciencia del pueblo mocano.
¿A qué se ha debido esto?
Pues, el compañero Secretario General de nuestro partido, el Dr. Antonio Abreu, lo explicaba hoy mientras esperábamos la comida. Se ha debido a que aquí ha ocurrido lo mismo que ha ocurrido en todo el país, es decir, de aquel gran partido de masas que era El Partido Revolucionario dominicano, salio la gente que tenía mas calidad y esa gente ha trabajado en todas partes, en Santiago, en Puerto Plata, en San Pedro de Macorís, en San Francisco de Macorís, en Tenares, en Bonao, en La Vega, en Barahona, en Baní, en Villa Vásquez, en todas partes dijimos.
Esa gente ha trabajado a los ojos del pueblo, dando ejemplo de moralidad política, dando ejemplo de dedicación a los intereses del pueblo, dando ejemplo de entereza patriótica, porque a ninguno de esos hombres y mujeres del PLD, que son los que están en contracto directo con las masas, a ninguno de ellos se le ha oído hablar de que hay que estar bien con los yanquis para poder gobernar este país. (Aplausos)
Nadie ha visto a ninguno de esos hombres y mujeres ir a pedir pesos para tomar cerveza, si a caso se conforman con cerveza. Si han ido a pedir o han ido a llamar a algunas puertas ha sido para trabajo del partido y en muchas ocasiones esos hombres y esas mujeres sacrifican lo poco que pueden conseguir por ellos mismos y para ellos en servicio del partido.
¿Y qué significa para nosotros hacer sacrificios en el servicio del partido? Significa algo grato, algo agradable, porque nuestro lema, nuestra consigna es: “Servir al Partido para Servir al Pueblo” (Aplausos)
En el Partido nosotros no aceptamos a nadie capaz de cometer un acto inmoral, en el partido no aceptamos a nadie capaz de hablar mentiras para beneficiarse, en el Partido no aceptamos a nadie que crea que trabajando aquí van a obtener premio un día cualquiera.
Aquí aceptamos sólo a los que vienen dispuestos a sacrificarse siempre, todos los días y de día y de noche, a cambio de nada, porque ni siquiera pedimos el reconocimiento público. (Aplauso)
En el Partido no aceptamos a los charlatanes, ni a los cobardes, en el partido solamente aceptamos a los que merezcan el titulo de dominicanos y dominicanas (aplauso)
Cuando se dice que es miembro del Partido de la Liberación Dominicana se está presentando un carnet de honor ante los ojos del pueblo.
Si ustedes me reciben con el cariño que lo han hecho, con el entusiasmo con que lo han hecho y yo acepto conmovido ese cariño y ese entusiasmo, lo hacen o lo han hecho, por el ejemplo de los mocanos a quienes ustedes conocen y están trabajando por el partido. (Aplausos)
Ellos son ante ustedes los garantes de mi conducta, y ustedes me aceptan porque saben quiénes son ellos. (Aplausos)
Así pues, para nosotros, señores lo importante no es que este partido tenga un líder, lo importante es que este partido tenga un pueblo. (Aplausos)
¡Aquí lo tienen! (Aplausos)… Aquí está ese pueblo. (Aplausos)…Mocanas y mocanos, permítanme decirles en nombre de la Dirección del Partido de la Liberación Dominicana, en nombre de los que dirigen aquí en Moca este partido, mantengan viva la fe, manténgala viva, aunque nosotros caigamos en la lucha… (Aplausos), porque lo que no puede caer nunca son los ideales que mantenemos y la conducta que mantenemos (Aplausos)…
Esta mañana o para decirlo con más precisión a medio día, estando en Cumayasa, en Guásuma o en las Guásumas, visitamos a un compañero, que en los años en que el terror andaba suelto por las calles de la capital, como se suelta un toro en un potrero de mucha yerba, fue herido en el espinazo y desde entonces está tullido. Ese compañero (Guarionex Rosario) nos habló con una claridad, con una energía, con una fe; nos habló del pasado, nos habló del presente y nos habló del porvenir; y nos dijo “Yo sabía desde hacia mucho tiempo que el partido estaba dividido, que todavía no estaba fraccionado, se refería desde luego al PRD, estaba dividido ideológicamente y la gente más avanzada ideológicamente estaba ahora aquí (Aplausos)
Y una niña hija de ese compañero enfermo, nos llevó un pequeño ramos de flores. Eran, eran señores trinitarias moradas. La Trinitaria fue el pequeño grupo de hombres que organizó Duarte para comenzar la tarea increíble de fundar una República en este país, que era entonces el espejo de la miseria (Aplausos)…
Y el color morado es el color que escogió el Comité Central como color del Partido de la Liberación Dominicana.
Esa niña no se daba cuenta de que nos estaba poniendo en las manos a un mismo tiempo, el recuerdo de Juan Pablo Duarte y de su obra y el color de nuestro Partido.
Se necesita que pasen muchos años, muchos años, para que yo olvide la significación del regalo de esa niña. Se necesita que pasen exactamente los años, los días, las horas y los minutos que me quedan de vida (Aplausos)…
Y como es natural, compañeras y compañeros, mocanas y mocanos, mientras yo recuerde el momento en que esa niña me entregaba un ramo de trinitarias moradas, estaré recordando mi presencia entre ustedes (Aplausos prolongados)…
Transcripción textual hecha por Esmeraldo González, primer Secretario General del PLD en la Provincia Espaillat y cuadro nacional. Revisión de Pedro Taveras.

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La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com