martes, 25 de enero de 2011

Economía, Pobreza y Reforestación en la Frontera Verde

Por Pedro Taveras

En medio de la extrema pobreza y el deterioro de los recursos naturales, el Ministerio Ambiente de la República Dominicana ejecuta el programa Frontera Verde, en el marco del conocido Plan Nacional de Reforestación Quisqueya Verde, el cual incluye un acelerado proceso de plantación de diferentes especies de árboles maderables y algunos frutales, constituyendo esto la siembra de los empleos del futuro, además de ingresos de millones de pesos en beneficios inmediatos a favor de los más pobres, tanto para el lado haitiano como del dominicano, haciendo realidad aquella idea de que para los recursos naturales no hay frontera política.

La situación de pobreza de las cinco provincias que ocupan la línea fronteriza de la República Dominicana y Haití, es tan generalizada que todas están definidas como pobres o muy pobres, a excepción de Dajabón que tiene un Índice de Calidad de Vida (ICV) superior a las demás, con 56.9 puntos en una escala de 0 a 100; el resto ni siquiera supera los 50 puntos, como son los casos de las provincias Elías Piña con  38.2 puntos e Independencia con 48.5 y por último, Pedernales con 49.0. (Apéndice Estadístico  de la Focalización de la Pobreza en la Republica Dominicana, ONE, 2006)

Esta puntuación se da en base a la evaluación de unas 17 variables socioeconómicas a las cuales se les asigna valores o ponderaciones, entre éstas se encuentran la vivienda, el agua potable, la escolaridad de los padres y los hijos, la energía eléctrica, cocción de alimentos e ingesta, entre otras. 

Cuando hablamos de los beneficios directos e inmediatos, fuera de los ambientales y la siembra de empleos del futuro de esas comunidades, nos referimos a los ingresos que tienen las familias que viven en las comunidades donde se ejecuta el programa Frontera Verde, pues comunidades cuyos índices de calidad de vida están en los 20, 24, y 30 (para una escala de 0 a 100 puntos) , cuyos ingresos por familia son menos de 2.5 dólares por día (por debajo de la línea de pobreza), están generando ingresos fuera de lo común: alrededor de 6,300  y 7,300 pesos  al mes( alrededor de 170 y 197 dólares), es decir, más de 75 mil pesos al año, como miembros de las brigadas de jornaleros comunitarios.

Todos estos recursos son parte de la inversión que realiza el Plan Nacional Quisqueya Verde, sin contar los materiales gastables que se llevan a cada brigada, como son las herramientas: picos, coas, colines, limas, lonas, capacitación contra incendios forestales, entre otras cosas.

La línea fronteriza, fuera de las zonas de humedales, se encuentra en un proceso de desertificación asombrosa, podemos decir que desde Dajabón en el norte hasta Pedernales en el sur, sólo encontramos manchas de bosque en las áreas naturales protegidas de la zona, es decir, Cerro de San Francisco en Pedro Santana, Sierra de Neyba por Hondo Valle y Sierra de Bahoruco entre las provincias de Independencia y Pedernales, el resto está desmontado; en el lado haitiano sólo sobreviven los árboles de mango y aguacate de manera dispersa.

En el proceso de reforestación que lleva a cabo el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través del programa Frontera Verde en toda la región fronteriza, se benefician cuatro cuencas hidrográficas de la zona: Masacre, Artibonito, Pedernales, así como la cuenca Lago Enriquillo.

Para el ciclo de lluvias que se inició a mediados de abril hasta el 1 de diciembre del año 2010, se han plantado sobre dos millones de árboles de las especies, pino criollo, caoba  criolla, tamarindo, grevillea, penda, cedro, ciprés, mango, corazón de paloma entre otras.

En un tiempo no muy lejano la frontera en los lugares donde se lleva la reforestación, no será el lugar del ostracismo y la miseria que antes conocíamos, en ella se despierta un interés por la producción verde. Campesinos agricultores dominicanos y haitianos de la zona están plantando millones de arbolitos cada año. Actualmente la demanda de plantas es extremadamente grande y cada día se incrementa; tanto que en algunos casos desborda la capacidad de suplirla de los viveros del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Lo económico.

¿Qué ha contribuido a cambiar el panorama forestal y económico de la zona de Restauración?

 La política de regulación y control del aprovechamiento del bosque, además del fomento de la reforestación por parte del Ministerio Ambiente del lado dominicano ha despertado un creciente interés entre la gente de la zona sobre los recursos forestales, comprendiendo que el bosque es también un recurso económico y más cuando los árboles han sido plantados con sus propias manos.

Sin tener estudio a mano del impacto económico de los planes de manejo de las fincas forestales en Restauración, provincia Dajabón, podemos inferir que ha sido positivo en cuanto a crecimiento económico; a pesar de las problemáticas que se presentan, dejan ver sus frutos en la medida que se dinamiza la economía local y vemos en pocos años transformarse el paisaje arquitectónico y las actividades comerciales. 

En cuanto a la zona rural, en la misma carretera, las casas a ambos lados de la línea fronteriza antes eran de tierra y pajón como techo, ya se ven pocas y al cabo de los próximos años serán muestras de museos.

Urge evaluar científicamente cuáles han sido las ventajas y las desventajas de este aprovechamiento en lo que se refiere al interés por el recurso bosque y la reforestación, ya que lo que hemos planteado es una opinión basada en la experiencia de estar en la zona.

La realidad de los sectores más pobres de los países del Sur, incluyendo a los muy pobres de este país, es que tienen que sobrevivir con menos de 500 dólares al año.

La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com