sábado, 17 de noviembre de 2012

Vigencia de Juan Bosch en la Transformación de Latinoamérica



Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)*

Sandino junto a su estado mayor, nótese parado a la derecha al dominicano Gregorio Urbano Gilbert.

Lo que debieron hacer los partidos que decían representar a las “burguesías nacionales” latinoamericanas para desarrollar a las sociedades de las cuales se han servido, lo están haciendo los movimientos y personalidades de orientación izquierdistas. 

Los partidos de los poderosos presentaron a la llamada socialdemocracia como esperanza de los pueblos y se desgastaron en construir el socialismo democrático que anhelaban los pobres de América; concepción política de gobierno imposible de llevarse a cabo por la formación social dominicana (y latinoamericana), la cual era el espejo de la miseria que recreaba el desarrollo anómalo del capitalismo en estas tierras. 

La gente se fue gastando en la impotencia de la democracia representativa y por otro lado en los intentos de sectores de la clase media de hacer la revolución proletaria, quedándose estos últimos como guetos proletaristas, muchas veces infiltrados por los cuerpos represivos del Estado.

Los partidos que se autoproclamaron socialdemócratas, de ideas progresistas, tratando de imitar a los liberales europeos, de la boca para afuera, ilusionaron a la gente que decían representar con la idea de tener dos partidos mayoritarios que se llamen diferentes pero dándole iguales resultados al frente oligárquico, es decir, a los grandes importadores, exportadores, banqueros, clase media en todos sus niveles y al tutor mayor: el imperio de turno, al cual que Bosch llamó Pentagonismo.

Sin quitarles el mérito histórico de haber luchado contra tiranías en América, desaparecidas éstas, estos partidos no dirigieron sus acciones a crear el bienestar de la sociedad; se limitaron a sustituir  tiranías  por dictaduras de clase; y la “libertad”, como empresa económica y de hegemonía, era el “nombre nuevo para una vieja miseria”, como expresara Bosch refriéndose al socialismo democrático o socialdemocracia en América, la cual se vendió en Europa, donde el capitalismo tuvo su desarrollo clásico, y se dieron procesos de acumulación de riquezas, produciéndose excedentes que al final dieron al traste con la dominación de  un modo de producción que ya no podía reproducirse, como fue el régimen de producción feudal, pudiendo el capitalismo, en los últimos siglos, dominar territorialmente el mundo; sometiendo toda forma de producción existente a su mercado; forzando a los pueblos a la planetarización de la cultura, a la resistencia de culturas locales a formas de ver la vida distinta, en unos casos, cuando no, asimilarlas. Es a los que algunos especialistas han llamado sistema etnográfico capitalista.

Sobre la base de ese capitalismo “desarrollado” la socialdemocracia pudo caminar sin mucho tropiezo hasta la primera década de este siglo XXI; sin embargo ahora comienza a tener grandes dificultadas en su transitar.

Un poco de historia

En el seno de la sociedad feudal comienzan a darse las relaciones de producción capitalista; es decir, la del trabajador libre, solo poseedor de sus fuerzas físicas para trabajar, separado de los medios de producción (fábricas y tierras fundamentalmente). Fue  de esas relaciones de donde surgió la sociedad europea. Bosch dice:

“El capitalismo fue creado por la burguesía y ésta se formó en el seno mismo del sistema feudal y luego pasó a extender el capitalismo por todo Europa y por América, y más tarde lo extendería al resto del mundo; y desde que apareció el capitalismo fue impuesto por la burguesía mediante la violencia”, y para explicar el proceso de la acumulación originaria de capital y sus consecuencias, con la claridad que le caracteriza, añade: “ …Millones de indios  de América murieron a causa de esa violencia; en algunas partes, como en nuestra isla, en Cuba, en Puerto Rico, en Jamaica, no quedó un solo indio. Millones de africanos fueron muertos en África en las luchas para convertirlos en esclavos a fin de traerlos a nuestros países para venderlo; varios millones murieron en los buques cuando los traían de África para acá, muchos de ellos debido al maltrato y al hambre que pasaban. Todos esos grandes crímenes se cometían con el único fin de ganar dinero, pues el que lograba reunir dinero, aunque fuera asesinando, robando, podía comprar bienes de producción, o lo que es lo mismo, tierra, negocios, fábricas y esclavos, y si se establecía en Europa, donde no había esclavos, podía  contratar obreros…” (“Sobre la Formación de la Burguesía”, en Colección Estudios Sociales, 2da. Edición, editora Corripio, Santo Domingo, 1992. págs. 201 y 202

 Bosch se refiere al proceso acudiendo a Marx, sobre todo el capítulo XXIV de El Capital, cuando dice sobre la  acumulación originaria: “La estructura económica de la sociedad capitalista brotó de la estructura económica de la sociedad feudal. Al disolverse éste salieron a la superficie los elementos necesarios para la formación de aquella”. Y para el caso latinoamericano, Bosch se pregunta: ¿Y en los países de América Latina donde no se conoció el feudalismo, de dónde salió el capitalismo?.”  (“Capitalismo Tardío y Clases sociales en América Latina”. Revista Política: teoría y acción. Año 1 # 9. Septiembre de 1980, pág. 1) 

 Bosch, en respuesta a su pregunta, refiere que nuestro capitalismo no ha sido producto del desarrollo endógeno de la sociedad, sino una imposición de Europa y Estados Unidos; al respecto nos dice: “El capitalismo dominicano no fue de naturaleza feudal”  (ibídem. pág. 4)   

 Se formaron oligarquías esclavistas sobre tipos de sociedades  del régimen de la producción primitiva (en el Caribe) o cuando no, sobre relaciones de producción muy particulares como las de los incas, azteca, mayas en centro y Sudamérica, a lo que Marx llamó modo de producción o formas de producción asiática, cuando trata el tema en su polémico trabajo “Formaciones Económicas Precapitalistas”.

La formación social dominicana ha tenido la particularidad, diferente a Cuba y Haití, para solo citar dos naciones, de que a partir de la destrucción del régimen de producción primitiva en que vivían los aborígenes produjo una oligarquía esclavista patriarcal, producto de la quiebra de la industria azucarera que estaba bajo relaciones de producción esclavistas. “Los hateros —escribió Bosch—, no eran una clase sino el sector sobreviviente de una oligarquía esclavista que se había formado en nuestro país cuando esa oligarquía esclavista pasó, con la desaparición de la industria azucarera, a convertirse en oligarquía esclavista patriarcal…” (La Pequeña Burguesía en la Historia de la República Dominicana, 1era. Edición, Editora Alfa y Omega, santo Domingo, 1985. Página 11).

Se habla de patriarcal porque esas relaciones de producción estaban orientadas a una producción para consumo local, no para la acumulación de grandes capitales. Por eso los esclavos bajo este régimen de producción vivían mucho tiempo, vivían contiguo a los amos, en muchas ocasiones como criados, con unas implicaciones socioeconómicas que han enriquecido nuestra configuración cultural y en particular han definido los etnos o unidades distintivas de lo dominicano con relación a nuestros vecinos cubanos y puertorriqueños, sobre todo.

La oligarquía esclavista patriarcal es un concepto nuevo y rico en nuestra etnohistoria y quizás donde radica la confusión con lo de la sociedad feudal que nos imaginamos en esta tierra.

Sin entrar en la discusión sobre su carácter de patriarcal o capitalista, es de esta oligarquía de donde surge una burguesía débil políticamente, debilidad que se refleja en los gobiernos de clase y en la propia clase obrera que no pudo desarrollarse como aconteció en otros lugares, originando los frentes oligárquicos en cada una de nuestras naciones.


    Palacio de Engombe (Foto Pedro Taveras)

Esos frentes oligárquicos han estado representados por reducidos grupos de familias que a veces no superan la veintena en cada país, en torno a las cuales se articulan las ideas, gustos, valores y toda manifestación de asociación de productores, sindicatos, iglesias, partidos políticos, incluyendo a muchos de los llamados progresistas y de la izquierda que han sido usados por dichos frentes en momentos históricos específicos en cada una de nuestras naciones. Así, el frente oligárquico ha controlado los débiles estados nacionales surgidos de las luchas independentistas.

América Latina ha vivido históricamente bajo la dominación oligárquica, carente de una clase gobernante capaz de establecer las reglas de juegos para su desarrollo como sociedad capitalista, como lo fue Europa y en este continente lo fueron los Estado Unidos y Canadá, estos dos últimos conformados por inmigrantes ingleses y del resto de Europa que llegaron con ideología capitalista muy definida para fundar estas sociedades, al margen de las formas de producción de la comunidad primitiva existente. 

 Juan Bosch en una de las ferias realizadas en la ciudad ganadera en 1996. (Foto Pedro Taveras)

En Europa esa socialdemocracia o socialismo democrático como organización de la sociedad capitalista se basaba en: ”…que la sociedad escogida para ser organizada de acuerdo con ese régimen político disponga de un excedente económico sólido, importante y regular, es decir, mantenido durante muchos años…” (“En la República Dominicana La Social Democracia es una Estafa Política”, Política; Teoría y Acción, año 6, No.63, Santo Domingo, 1985, págs.5 y 6)).

En nuestros países el proceso de acumulación originaria ha sido indetenible y aunque con excedente no ha tenido una redistribución en el resto de la sociedad. Lo que hacen con los excedentes los grupos económicos, los grupos de poder, los que el propio Bosch ha situado en el llamado frente oligárquico es exportarlos y hacer de amplios sectores sociales (pequeñas burguesías) una vida consumista a nivel de los países capitalistas altamente desarrollados,  perteneciendo, sin embargo, a países  empobrecidos, tanto que ni siquiera les sirve una gota de agua en su estado natural, donde la desertificación se abre paso: haciendo de estas patrias sociedades insostenibles; con insalubridad, analfabetismo, muerte y poca capacitación  en sus fuerzas laborales.
                                                           
Los recursos naturales históricamente se han ido como materias primas a los países del norte, en una relación desigual que produce el excedente para esos países y pobreza para una gran parte de nuestras sociedades.

Ese excedente en países socialdemócratas o del capitalismo desarrollado —escribe Juan Bosch— “…se distribuye en tres partes: una para el Estado, que la percibe a través de los impuestos con los cuales sostiene buenas escuelas servidas con maestros altamente capacitados; buenos hospitales y servicio de salud; vías de comunicación de toda índole seguras y suficientes, incluyendo en ellas puertos suficientes y aeropuertos; en pocas palabras el gobierno atiende sus obligaciones con el pueblo de manera eficiente y con uso honesto de los fondos públicos. La segunda parte va a mano de los capitalistas, que la reciben en condiciones de beneficios producidos por sus negocios y la reciben con satisfacción porque  consideran que su parte del excedente nacional es buena para ellos; y por último, la tercera va a manos de los obreros, campesinos y servidores del Estado, y llega a esas manos en salarios, servicios públicos y seguridad social en tales cantidades que unos y otros se sienten satisfechos porque su parte les proporciona medios para vivir en un buen nivel, porque saben que no perderán sus puestos de trabajo aunque el patrón quiera sacarlos de ellos, que disfrutan de vacaciones bien pagadas al extremos de que un alto número de obreros y empleados vacacionistas las pasan en otros países; saben que sus hijos van a buenas escuelas y en caso de enfermedad tendrán atención médica en hospitales públicos bien servidos.” (En la República Dominicana la Socialdemocracia es una Estafa Política… Pág. 7)
Foto Pedro Taveras

Durante cinco siglos nuestro continente estuvo al amparo de algunas naciones, sobre todo España y Portugal, como colonialistas y en los últimos ciento y pico de años, Estados Unidos como neocolonialista, imponiendo todo tipo de políticas favorables a sus intereses en la región; se han manifestado en el continente con intervenciones, subversiones, golpes de estado  y guerras de baja intensidad (Ver a Juan Bosch en De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial)

Lo que hacían las clases dominantes en sus funciones de gobierno era limitar cada día más sus horizontes históricos de reproducción. Vamos a decir que se agudizaban las contradicciones, como se decía antes, entre grandes masas empobrecidas y una minoría con irritantes privilegios, dando paso a situaciones de grandes conflictos que en nada favorecían el desarrollo de los pueblos. Ejemplos hay de sobra: Tuvimos sangrientas y prolongadas dictaduras, donde  la desaparición de ciudadanos, el destierro y la tortura eran cosas cotidianas; pseudodemocracias corruptas, embrutecedoras de sus pueblos y no menos sangrientas que las dictaduras, teniendo ambas respuestas violentas como sucedió con los senderistas (Perú), tupamaros y montoneros (Cono Sur), sandinistas, el Frente Farabundo Martí, la Organización del Pueblo en Armas (Centroamérica) y por último los grupos armados diversos de Colombia, donde se distinguen más los FARC-EP y el ELN, para solo mencionar ocho respuestas violentas al oprobio en estas tierras.

 Contrario a la socialdemocracia, la izquierda jugó a la agudización de las contradicciones para producir los cambios estructurales que requieren nuestras sociedades, ofreciendo a las masas programas proletaristas, extraños a su realidad económica, social, cultural y política sin obtener los frutos deseados. Ambas respuestas, socialdemocracia y programa proletarista, carecían de las condiciones materiales e institucionales que las pudieran sustentar como gobernanza.

Ninguna de esas agudizaciones de contradicciones nos produjo la dialéctica de las revoluciones en el continente, salvo Cuba, que por razones históricas y dirección carismática de su máximo líder ha sobrevivido enarbolando logros en el aspecto del capital humano, como pocos países lo han hecho, aunque estrangulada en su desenvolvimiento económico durante más de medio siglo.

 Juan Bosch habló muy claro cuando nos dijo mil veces que nuestra burguesía nacional, siéndolo en cuanto al lugar que ocupan dentro de la relación con los medios de producción (porque tienen la tierra, las fabricas y parte de los servicios), no eran tales desde el punto de vista de su comportamiento y su cultura política sino, más bien, oligarquías y pequeñas burguesías al servicio de los primeros e intereses foráneos.

Las incipientes “burguesías nacionales” (en realidad poco nacionales) en alianzas con la embajada gringa fueron  incapaces de llevar a cabo proyectos de desarrollo a lo largo de los años que produjeran un sistema sostenible, originando una fuerte reacción en el seno de los grupos excluidos que se han lanzado a conquistar las urnas con un nuevo liderazgo de múltiples y complejas características.

 ¿Es posible que los pueblos en donde se han dado cambios hacia gobiernos progresistas y democráticos aprovechen el nuevo liderazgo para llevar a cabo las transformaciones que requiere  Latinoamérica?

Los dirigentes del continente deben plantearse una evaluación del proceso, respetando las particularidades de cada país, para potenciar la dialéctica de los cambios. Cabe preguntarnos: ¿Dejarían los poderosos del mundo, en particular los Estados Unidos, que esta nueva corriente establezca sus propias reglas de juego, modele su propia cultura  y que, logrado el excedente suficiente, lo pueda repartir en las tres partes o los involucrados en el desarrollo, como lo hacen los socialdemócratas, sin estar bajo la tutoría de las fuerzas externas?

Aunque la intención del liderazgo del proceso general que vive el continente es de ir profundizándose en cada país, las experiencias que tuvo América décadas atrás con los gobiernos que plantearon reformas sociales fue trágica. La historia se repite en algunos países; Honduras y Paraguay son ejemplos de que los intereses foráneos tienen en la mirilla a estas tierras que se les escapa de las manos, concentrando fuerzas para impedir la gran alianza continental de naciones.

La clase media, sectores de poder que se incorporan al proceso y los pueblos en general van dando pasos que propician la gran revolución americana, que no será la estafa de la socialdemocracia ni la inalcanzable proletarización de la sociedad. No sé si se denominará socialismo del siglo XXI, liberación nacional o como se le quiera llamar, creo que por esta vía podríamos avanzar hacia una Latinoamérica nueva, sobre todo, hacia una relación-configuración geopolítica entre nuestros pueblos y el imperio.

Aunque no es tiempo para decir que América ha hecho la revolución creando una nueva cultura de la izquierda latinoamericana en la gestión pública, en lo general, estos tipos de gobiernos han dado buenos resultados ya que estas tierras al sur de los Estados Unidos han logrado lo que históricamente no había sido posible.

¿Qué se ha logrado?

a) Ampliar y fortalecer las relaciones multilaterales  con diferentes naciones de Asia, África y Europa, como son los casos de Rusia, Irán, Vietnam, China, entre otras.

b) Reducción, hasta casi erradicar la megacorrupción como políticas de Estado no declarada, saqueos de los fondos públicos para formar grupos empresariales mafiosos con redes de intereses en múltiples países.

c) Crecimiento económico sostenido.

d) Mayor inversión en el gasto social con el establecimiento de programas de salud, educación, infraestructura de servicios y microcréditos, etc.

e) Recuperación de los recursos nacionales renovables y no renovables y sus usos nacionales y/o regionales en beneficio de otras naciones necesitadas, así como llevar la voz de sus pueblos a los diferentes foros internacionales en defensa de sus recursos. 

f) Mayor empoderamiento de la población históricamente excluida, la que participa cada día más en el quehacer de su vida, vinculándose a los temas nacionales en cuanto a creaciones de constituyentes, constituciones democráticas y progresistas, manifestándose a favor de sus recursos naturales y culturales, así como la unidad de los gobiernos a través de organismos como Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y MERCOSUR.

Son logros  que no pudo tener la débil burguesía ni la oligarquía en estos países y lo está alcanzando la izquierda no proletarista, articulando a burguesías nacionales, pequeñas burguesías y sectores populares, con criterios de transformar a Latinoamérica en sociedades unidas, más prósperas y justas.

La experiencia revolucionaria de América Latina ha venido dándose a partir de un proceso de liberación nacional, donde todos participan como sociedad, de manera democrática, dándose el cambio de la estrategia de “agudizar las contradicciones”, como planteaba la izquierda claseobrerizadora, por el de la “negociación de las contradicciones”, como una vez lo dijo Omar Torrijos al llamar la atención por los yerros de la izquierda tradicional de este continente.

La clase media consciente del papel histórico, no el proletariado.

Sectores de la clase media hoy, en América, encabezan una corriente política de grandes esperanzas de cambios estructurales, aunque lentos, pero con profundas raíces culturales para la nueva vida.

Bosch al hacer sus análisis de la pequeña burguesía de nuestro país infiere que se trata de sectores sociales de gran potencial revolucionario, de extremada movilidad de posicionamiento político, económico, que requieren de educación y práctica revolucionaria para la asunción de la dirección del proceso transformador.

 Nos decía al respecto: “… en las crisis políticas que se presentan en forma de lucha de clases… hay individuos que se pasan de su clase a la opuesta o de su capa a una más alta o más baja, hecho que se ve de manera nítida cuando esa lucha se lleva a cabo entre dos clases antagónicas como sucede en las del proletariado contra la burguesía”  Y pone como ejemplos que Marx, Engels, Mao Tse-tung, Ho Chi Minh y otros líderes mundiales del proletariado no fueron proletarios sino pequeños burgueses, y, por el contrario, grandes líderes de la clase obrera norteamericana terminaron apoyando los bombardeos a Vietnam como lo hicieron los burgueses. (La Pequeña Burguesía en la Historia de la República Dominicana, 1era. Edición, Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, 1985. Páginas 84 y  85).

  Por eso Bosch fue riguroso en los métodos de formación y trabajo de los militantes políticos de los diferentes sectores de la clase media que luchan por el cambio de la sociedad. En su pensamiento hay una concepción revolucionaria culturalista, ética y participativa porque establecía que el cambio por el cambio es tan malo como lo que se quiere cambiar. (Ver Colección de Estudios Sociales. 2da. Edición, editora Corripio, Santo Domingo, 1992)

El programa de Bosch y los nuevos gobiernos en  América

Don Juan Bosch fue uno de los políticos que con más claridad e insistencia habló de estas cuestiones para diferenciarse de la izquierda tradicional, al plantear su oposición a la dictadura del proletariado como gobierno de una clase, expresando la alternativa del gobierno con respaldo popular, donde se incluyera a sectores burgueses progresistas y los diferentes sectores de la clase media que forman la sociedad, donde cada quien pudiera jugar el papel que le corresponde en el proceso de liberación nacional. Dicho programa es una interesante tesis que enfrenta al frente oligárquico con propuestas de gran vigencia en el continente americano en la actualidad, cuando plantea a rasgos generales:

”1ero.- garantizar trabajo, salud y educación a todos aquellos que actualmente no disfruten de esos atributos;

2do.- garantizar absolutamente todas las libertades fundamentales del ser humano; la supresión del hambre y sus funestas consecuencias sociales; de la explotación de unos hombres por otros que tienen el dominio de los bienes de producción; del terror gubernamental, policial o de otra índole;

3ero.- garantizar la verdadera igualdad de todos los ciudadanos, no sólo ante las leyes del Estado sino también ante aquellas que no están escritas (refiriéndose a manifestaciones culturales opresivas) y sin embargo mantienen divididos a los seres humanos por razones de raza (racismo), religión (intolerancia religiosa), estado social (viudez, soltería, separaciones, uniones libres e hijos fuera de matrimonio), cultura (etnocentrismo de grupos) y sexo,” (haciendo referencia a la discriminación de género). (El Próximo Paso: Dictadura con Respaldo Popular. S/E. Impresora Arte y Cine, Santo Domingo, 1970 pág. 51. Todos los paréntesis y las negritas son míos, pt)

Este planteamiento puede ser extrapolado a las sociedades del continente, sin temor a equivocarnos: porque América no llegó al capitalismo por la vía clásica, llegó por una imposición desde afuera; su origen anómalo produjo sociedades con características particulares, careciendo de esas burguesías nacionales que conocieron las naciones líderes del capitalismo mundial.

La liberación nacional de que tanto habló Bosch está comprometida con el desarrollo de la sociedad a partir de las fuerzas endógenas del continente, con fuerzas también de otras latitudes, “hasta de los americanos incluso” como dijo Sandino, refiriéndose a la gran nación del norte con la que  América Latina debe mantener relaciones bilaterales equitativas, como derecho de las naciones.

 *El autor es Antropólogo social



jueves, 7 de junio de 2012

El Encanto del Valle



Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)

Desde hace años he escuchado la leyenda de Valle Encantado, ubicado en la Parque Nacional Valle Nuevo.

En 1998, trabajando para el Plan Nacional Quisqueya Verde en la Loma de Blanco, en la provincia Monseñor Nouel, nos encontramos con campesinos que nos hablaron  del Valle; recuerdo que Ramón Rosado, un habitante de la zona que dirigía a una asociación de campesinos para esa época, conocedor de la zona, nos informó  que se encontraba  como a unos doce o quince kilómetros, pero que el problema no era la distancia para  llegar hasta él, sino lo difícil del trayecto, pues hay que abrirse paso por el monte, mientras nos hablaba observábamos las torres de las repetidoras de comunicación en Alto Bandera, Constanza.



Para Ramón, el  problema tampoco era llegar con nosotros a Valle Encantado, porque junto a él caminábamos toda esa montaña dando seguimiento a los trabajos de reforestación de Quisqueya Verde, “lo peor es salir” –decía- “ahí hay una palma de oro que el que la ve no puede salir, porque  queda medio loco y se pierde”. También aseguraba que en ese lugar se podían encontrar los huesos de la gente que se había quedado allí.  “Ahí no voy yo", insistía cada vez que le requeríamos que nos llevara. 


Me quedé observando la expresión de temor de esa figura delgada, un cuerpo seco por el ir y venir en esas montañas. Ramón creía ciegamente en esas leyendas, como otros campesinos de la zona. Contrario a esta opinión está la indiferencia y hasta el desconocimiento de muchos monteros que han pasado décadas persiguiendo los cerdos cimarrones desde Quita Pena, Rancho Arriba, hasta las antenas y La Nevera. Para ellos cazar un cerdo o un conejo es el encanto.


Mientras escuchaba a Ramón hablar de esa “palma de oro”,  recordé a Rafael Then, dirigente comunitario de Burende, comunidad ubicada al pie de Nalga de Maco, un Parque Nacional situado en la zona fronteriza con Haití, quien nos decía, para  la época en que comenzamos a trabajar con la reforestación en ese lugar en 1998, en la cima de ese pico había un lago y en ese lago vivía un pez de oro, por eso era que los “americanos” suben y cuidan del lugar. Era lo que me decía Rafael.


Los campesinos de Quita Pena desconocen el Valle Encantado, no han oído hablar de eso, a pesar que geográficamente están cerca; "ahí hay muchas sabanas", ha sido la expresión más común cuando uno le describe el lugar. 

Llegar al Valle Encantado

Desde hacía mucho tiempo quería conocer a Valle Encantado. Desde el 2000 varios intentos de llegar al misterioso lugar fallaron y uno de ellos pudo haber sido trágico.

El viaje se tornó más interesante cuando leímos los escritos del poeta Tony Raful, así como los de Franklin Domínguez, un interesado por la zona y quien ubica el valle: ”Entre las montañas Alto Bandera,  Loma del Pichón y el Monte Tina” y nos dice: “Tres Valles  ocupan la llanura intramontana a prudente distancia, al último de los valles;  es casi imposible el  acceso, lo que ha provocado varias desapariciones de la especie animal,- va más lejos: “ Personas en distintas épocas han desaparecido en la zona del Valle Encantado”.


 
El  Periodista investigador venezolano, Blanco Fombona,  se esfumó en el año 1949. Militares, aserradores, cazadores y animales de todas las especies se han volatizado. Y cita un reportaje de un  periodista del Listín Diario  que dice: “Durante la Semana Santa del 2002, se extraviaron en Valle Encantado 13 excursionistas que trataban de explorar el lugar, después de varios días sin conocer su paradero, finalmente  fueron ubicados por una patrulla del regimiento de montaña, General Gregorio Peña y rescatados 21 días después por miembros de la Fuerzas Armadas y del comando sur de los Estados Unidos, para lo que tuvieron que emplear un helicóptero Omaha-Black Hawk.” (A. Paniagua. Listín Diario), dándonos la siguiente exhortación: “Recomendamos a los curiosos alejarse del lugar, por ser  zona de alto riesgo por lo accidentado, evite  fatales  consecuencias al  extraviarse.” (f.d. el masacre.com)

Franklin Domínguez dice cosas maravillosas de aquel lugar, lo define como una “Puerta Dimensional” y reflexiona:

“Una falla en la composición de la materia es la probabilidad científica”.

“Estamos ante esta puerta en  observación experimental, es lo que describe una vista a otros  componentes del planeta, de ser realizable este ambiente permitirá transportar la materia a escenarios desconocidos hasta ahora, en el espacio astronómico.”

“Esta es  de la teoría de la relatividad del  genio Albert Einstein, es decir; hipótesis  muy conocida  por los científicos contemporáneos.”



“Esta teoría es realizable, expone Albert, superando la velocidad de la luz 299,096 km, por segundos, bajo esas condiciones podemos viajar a  más allá de nuestros límites. Entonces;  ¿Es posible movernos a otras  temporalidades?“

Nos informa:

“Existen varias rutas en  el planeta que están siendo analizadas, donde se han verificado hechos de  similares efectos a una falla dimensional en lugares como: El Triángulo de las Bermudas, en el Mar Caribe; Valle del Silencio, México; Valle de  Nazca, Perú; Triángulo de Cipango o del Diablo en el Mar de Asia.” (Franklin Domínguez, elmasacre.com).

Aparece el desafío


Los Saltamontes,  un grupo de personas que nos dedicamos a caminar decentemente por los montes de este país, habíamos intentado llegar varias veces a Valle Encantado.

Cuando se “perdieron”  los jóvenes en la Semana Santa del 2002, la idea de ir todavía se puso más interesante

La primera idea concebimos para seguir el lecho del río Nizao, llegar a Quita Pena y desde ahí caminar  hacia Las Antenas, donde la geografía nos dice que queda el encantado valle.  Intentamos llegar a donde Fellé, un campesino conocedor de  todas las sabanas desde Quita Pena hasta Las Antenas, quien nos esperaba para salir desde su casa  caminando y nos serviría de guía como practico en la zona.


No pudimos llegar ni a la casa de Fellé, quien estuvo atento a nuestra llegada, con mulos para auxiliarnos en nuestra empresa. No llegamos porque uno de los vehículos se deslizo a varios kilómetros antes de llegar a su casa, salvando la vida sus ocupantes gracias a que el vehículo 4X4 se quedó montado en la bola delantera del diferencial, nos habían dado las 10:00, en una noche y se tornó lluviosa, lo que obligó a los ocupantes a permanecer en el vehículo toda la noche, como también lo hicieron los demás que venían en los otros vehículos; nos llevó tres días salir de la zona, durmiendo de a cinco personas en el interior de  cada vehículo.



Hubo otros intentos que se quedaron en la planificación, esperando coordinar con Quéliz o con el profesor Miguel, dos personajes que la gente de Constanza reconoce como los más conocedores de esos laberintos. 

Fue en marzo del 2008 cuando pudimos llegar a dos de esas sabanas, con un grupo inicial de 10 personas incluyendo a nuestro guía. Entramos por Alto Bandera, Constanza y del grupo se devolvió uno, al ver las nubes como si estuviera sentado en la ventanilla de un avión; llego hasta Las antenas, donde están los militares, donde el grupo analizo y vio en la cartografía la depresión de cuyas anotaciones se deduce un abismo de unos 400 metros más o menos, viendo frente al farallón, decidió no continuar y retorno por su cuenta al campamento distante a unos 5 km.



Comenzamos la caminata del descenso a las 9:00 am, transitando una antigua carretera construida hace más de 60 años, la cual ha desaparecido por completo, aprovechándose de ésta solo el corte a curva de nivel, suave, con poca pendiente y pocos pasadizos peligrosos, salvo dos, el resto es fácil.

 El guía dejaba en mí la sensación  de que viajábamos a lo desconocido, porque a pesar de conocer el laberinto  él iba quitando la corteza a los árboles de pino en todo el camino y viendo unas cintas rojas que había colocado meses antes. Era un viaje a lo incógnito. En los trillos el estierco de cerdos cimarrones aparecía fresco, señal de que habían pasado por el lugar horas antes.

No me sorprendí al llegar al lugar, porque había tenido muchas veces la hoja cartográfica de la zona, la cual la había comentado con mi amigo y compañero de viaje, el cartógrafo Tomás Montilla, a estas informaciones se le agregaba las que me ofreció Alberto, un señor de la Sierra que  trabajó en los aserraderos que operaban en la zona en los años 50 y principio del 60 del siglo pasado. Ese era otro encanto del valle.


Alberto aseguraba que en esos valles habían  aserraderos manejados con calderas que utilizaban los desperdicios (biomasa) como combustible. Esas sierras hacían cortes de fustes de pino de 150 centímetros de diámetros. Había que mover  esas trozas con cables de acero de una pulgada de diámetro y eran halados por buldócer. Mientras me hablaba hacía croquis de la zona, los cuales coincidían con la cartografía 1:50,000 del Instituto Cartográfico Miliar.


En la zona de Valle Encantado se encuentran vestigios de una gran industria maderera que durante más de una década extrajo un sin número de metros cúbicos de madera de pino occidentales fundamentalmente.

En el lugar encontramos restos de la caldera, la chimenea casi intacta, así como tuercas, tornillos, hasta un pedazo de la estera de un buldócer y vestigios de las edificaciones.


¿Es Sabana sin Provecho el Valle Encantado?


¿Es Sabana Calderón ese incógnito valle que encanta a los que lo visitan?

¿Cuál de estas sabanas es la encantada?

La tercera sabana siguió siendo la incógnita del grupo, nadie quiso quedarse abajo, la intención fue volver… aunque la tercera será la de los vencidos.

En cualquiera de las dos sabanas visitadas encontraremos encantos y cantos, en todas vemos las huellas de la explosión volcánica y las glaciaciones que dieron origen a esta isla, de la fauna y flora que le caracterizan. Sólo hay que hacer un minuto de silencio para encontrar la diferencia, por sensación, entre el cielo y la tierra…


Los poetas ven cosas que los simples mortales no vemos, son seres muy sensibles que ven más allá de los pinos, pajones, piedras, conejos y cerdos cimarrones, por eso quedan encantados.

Los comunes, los que no percibimos lo volátil de la materia, porque creemos sólo en esta dimensión, llegamos a aquellas impresionantes sabanas… y también quedamos encantados….   

La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
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