domingo, 6 de abril de 2014

Documentación y guías para la reforestación en RD


Por  Pedro Taveras* (pjtaveras@hotmail.com)

En el año 2013, el Ministerio Ambiente de la República Dominicana, siguiendo la política de participación, transparencia y sostenibilidad para el desarrollo,  publicó cinco documentos de suma importancia para la implementación de las políticas de reforestación.   Estas publicaciones fueron posible gracias a la cooperación de la Deutsche  Gesellschft  fur Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH  y  el financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania, dentro del marco del Proyecto de Manejo Integrado de la Cuenca Hidrográfica Transfronteriza del Rio Libón en la República Dominicana y Haití, Libón Verde.

La Documentación de la Metodología Desarrollada por el Plan Nacional Quisqueya Verde en la República Dominicana, el  Cuaderno de Control de Actividades de las Brigadas de Reforestación, la Guía Metodológica de Apertura de Brigadas, el Cuaderno de Producción de Plantas (viveros) y la Guía Técnica Provincial, sirven de orientación al personal técnico y a tomadores de decisiones directores(a)  y encargados (a) que están al frente de la reforestación en las provincias; debido  a que constituyen  marcos de referencias e instrumentos básicos  para los interesados en conocer y aplicar la Metodología que sigue la Dirección de Reforestación en la implementación del  Plan Quisqueya Verde.

Durante más de una década el registro del trabajo diario de las brigadas y el quehacer de los técnicos no eran más que notas sueltas, cuadernitos y formularios básicos mal documentados; no obstante, esas notas sueltas han permitido que el Programa de  Reforestación pudiera elaborar estos  instrumentos que ahora son utilizados  por el personal dedicado a la reforestación y que,  de una u otra manera, han sido de   indudable utilidad, al punto de convertirse en un referente de observación para otras naciones.

Al  elaborar estos cuadernillos, contentivos de las cuestionantes, de los cuadros y espacios que cada técnico y  cada brigada usa de manera permanente, para llevar el control de su trabajo cotidiano; así como de informaciones y orientaciones básicas sobre la labor que realizan, se ha  facilitado a los capataces, técnicos y directores la rendición de cuentas y el reporte de las actividades que realizan de manera continúa y ordenada; y, a la vez, se ha  dotado a la Dirección de Reforestación  de mecanismos de control sistematizados, que le facilitarán  brindar un reporte veraz  y detallado al país sobre los trabajos de reforestación que se desarrollan a nivel nacional.

Estos textos forman parte de la documentación que acredita al Plan  Nacional de Reforestación Quisqueya Verde como una política pública en materia de medio ambiente y sostenibilidad  en la República Dominicana, coherente y con indiscutibles frutos.

Quisqueya Verde cuenta ahora con la documentación suficiente para continuar siendo un programa  que llegue a manos de las futuras generaciones de dominicanos y dominicanas que trabajarán a favor de la reforestación; ya que su memoria no quedara en simples hojas sueltas, si no que estos instrumentos permitirán que permanezca registrada en la historia.

 La Documentación de la Metodología  Desarrollada por el Plan Nacional Quisqueya  Verde en la República Dominicana recoge la conceptualidad del Plan desde su origen. Documenta  la metodología de trabajo del Plan para posibilitar a los actores claves involucrados en su desarrollo, reflexionar conjuntamente y analizar su evolución durante los últimos 17 años. Una metodología que se ha ido perfeccionando, con épocas de avances  y retrocesos, pero con balance positivo,  evidenciando una labor de reforestación ininterrumpida que ha generado  impactos  concretos de alta valoración por la población dominicana, como establece la guía.

El Cuaderno de Control de Actividades de las Brigadas de Reforestación recoge todo el quehacer cotidiano de las mismas. Abarca un periodo de 12 meses, y “Busca hacer más eficiente y efectiva la labor de documentar los trabajos de las brigadas, que es un elemento clave para la toma de decisiones; pero lo más importante es que permite transparentar la ejecución del plan de reforestación. Está hecho para ser llenado por el/la capataz de la brigada. Contienen la información mínima básica de lo que hacen cada día. Es…el monitoreo de las labores de reforestación que lleva a cabo el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en todo el territorio nacional.”

La Guía  para la Apertura de las Brigadas , la cual “…está orientada para que la comunidad se incorpore en la reforestación de una zona y seleccione los integrantes de la brigada(apropiación); se procura a través de una metodología sencilla que sean representantes comunitarios reales los que tomen esta decisión y  no grupos de intereses minoritarios…También orienta a los diferentes técnicos y áreas  institucionales involucradas sobre el proceso a seguir a lo interno del Ministerio para abrir una brigada, procurando la transparencia y la eficiencia”.

La Guía Técnica Provincial cuenta con tres versiones, según la cantidad de brigadas que tenga la provincia, y está dirigida “… a los técnicos asignados por el Ministerio como responsables de darles seguimiento a las brigadas para apoyar en asesoría técnica, tramitar requerimientos de materiales, herramientas y plantas. Esto genera entre otros, un informe mensual, que junto al registro de asistencia se remite al nivel central y respalda el pago de las brigadas”.

Y el Cuaderno de Control de Actividades de Viveros, ha sido pensado para ser llenado por el o la encargada del vivero diariamente. Abarca un periodo de seis meses. Se hizo una primera edición que se distribuyó a manera de prueba para ajustarlo a partir de la experiencia práctica, su uso, como es el control de actividades en los viveros.

Metodológicamente la reforestación en la República Dominicana ha sido una triangulación de la participación social de la gente en las comunidades, la administración de las direcciones provinciales y municipales, las ONG  y el quehacer diario de las brigadas, con momentos estelares, con momentos bajos, pero con un sentido que apunta a la sostenibilidad por el  cambio de mentalidad que se ha experimentado en la nación dominicana en los últimos  17 años en materia de reforestación.

Durante 17 años brigadas de jornaleros comunitarios se han dedicado los cinco días laborales de la semana a preparar terrenos, plantar y a cuidar de los arbolitos, junto a las instituciones responsables de ejecutar las acciones, sin llevar un registro que reflejara en su justa dimensión sus aportes a la reforestación del país;  por lo que con la publicación de estos documentos estamos contribuyendo a la creación de una subcultura laboral muy importante para el desarrollo de la nación dominicana por la responsabilidad y las actividades que llevan a cabo.

Estamos conscientes que en la medida en que avancemos como nación estos instrumentos deberán ser revisados y mejorados, pero por el momento contamos con ellos como herramientas fundamentales de trabajo y de recopilación de la memoria histórica y estadística de la reforestación en la República Dominicana.
(*) El autor es antropólogo social, trabaja en el Programa Nacional de Reforestación en la República Dominicana.

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La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com