jueves, 5 de junio de 2014

Sabana del Silencio: El encuentro de cuatro provincias.



Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)


A la Sabana del Silencio se podría llegar por cuatro costados, ya que es el punto de encuentro de cuatro provincias: Bahoruco, Independencia, Elías Piña y San Juan de la Maguana, las cuatro se saludan en esta hermosa y misteriosa sabana, rico ecosistema. Está ubicada en el Parque Nacional Sierra de Neiba, a más de 2000 metros sobre el nivel del Mar.

Este Parque Nacional fue declarado mediante el Decreto Presidencial número 221 del año 1995.  Se localiza en la región suroeste de la República Dominicana, haciendo frontera con Haití en la parte occidental.
 
Un Parque angosto, sobre la Sierra de Neiba, semejante a un caimán sobre nuestra geografía; aproximadamente esa área protegida tiene unos 187 kilómetros cuadrados y es rica en endemismo de especies animal y vegetal.

“Los principales objetos de conservación que fueron identificados son la biodiversidad y los recursos hídricos.  En cuanto a la biodiversidad destacan los ecosistemas de Bosque latifoliado húmedo, Bosque latifoliado nublado, Bosque ribereño, Bosque de transición de seco a húmedo, Bosque de Pinus occidentallis, Humedales y Sabanas de Pajón. En cuanto a la Flora se reportan 1216 especies de plantas vasculares, de las cuales 276 son endémicas de la Isla Española, varias de ellas en las listas de UICN, de CITES o Nacional de especies amenazadas.  La Fauna está representada por 65 especies de aves, de las cuales 24 son endémicas, nueve (9) especies de anfibios todas endémicas y 5 de ellas en la lista de amenazadas de UICN; treinta y cinco (35) especies de reptiles, 34 de las cuales son endémicas y la restante es nativa y donde se reporta la presencia del murciélago. Artibeus jamaicensis, y del solenodonte, Solenodon paradoxus, especie amenazada en peligro de extinción, de acuerdo a Lista de Animales Silvestres Amenazados en la República Dominicana.”
 
Este Parque aporta agua a las Cuencas de los Ríos Artibonito, Yaque del Sur y Lago Enriquillo. Por el tipo de roca presenta condiciones kársticas, con la presencia de corrientes subterráneas que alimentan el Lago Enriquillo.”(1)

Por ser la zona más expedita para llegar a la Sabana del Silencio, elegimos la ruta que va, entrando por la comunidad de Guayabal, hasta llegar al Hoyazo, vía El Cercado en San Juan de la Maguana.
Desde el Hoyazo partimos a las 7:30 de la mañana, un grupo de 12 personas, entre ellas dos guías de la zona, atravesando sembradíos de cebolla y frijoles; luego penetramos por los escasos pinos criollos (Pinus occidentalis), que quedan como vestigios de lo que fue un gran bosque de conífera diezmado por el aserradero del señor Luperón y la práctica del conuquismo de los productores agrícola. 

Penetramos a un bosque latifoliado, húmedo, para llegar a El Nublado, como también llaman los campesinos de la zona al lugar que ostenta la majestuosa Sabana del Silencio. Junto a esta hay pequeñas sabanas que tuvieron pobladas de arboles de Nogal (Juglans jamaicensis) y Sabina con Olor (Uniferus gracilior) observándose aún los troncos muertos resistiendo la inclemencia de aquella zona.

No es un lugar de visitación, pero podría ser de interés para estos fines si las condiciones de manejo le favorecen, de lo contrario, seria reservado para científicos y guadarparques, por las condiciones ecológica del lugar.

La Sabana del Silencio, es una extensión de terreno de alrededor de un kilómetro de largo, poblado de imponentes pajones, sobrevivientes a las bajas temperaturas que se registran en la zona.

En décadas pasadas los campesinos labraban sabanas contiguas a la del Silencio, en aquellas se observan  huellas de empalizadas abandonadas y arboles cuasi petrificados, pero en la Sabana del Silencio no se cultivó ninguna especie diferente a los pajones, siempre fue así, no se ve rastro de labranza; hay  hendiduras, como una especie de conos con superficies redondas perfectas, que los habitantes de la zona dicen que se hicieron durante la dictadura de Trujillo para “evitar posibles aterrizajes de aviones cargados de barbudos procedentes de Cuba”.  Se referían a los cubanos  y dominicanos que encarnaron la invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
 
La Sabana del Silencio, al igual que otros valles similares, parece tener cierto misterio, ya que en reiteradas ocasiones estudiosos, guardaparques y visitantes comunes que recorren la zona se han extraviado.  Igual le pasó a nuestro grupo,  a pesar de movernos con guías guardaparques, al dividirse el grupo durante la caminata sufrimos esta desventura, recorriendo varios kilómetros por un camino de retorno muy similar al que habíamos transitado para llegar al encantador lugar.


(1) Informe para el PLAN DE MANEJO PARQUE NACIONAL SIERRA DE NEIBA
2013-2018 pág.6. Manuscrito (Borrador) del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com