sábado, 8 de abril de 2017

A Justo 20 años

Por Pedro Taveras

Voluntarios bajan sudorosos después de una jornada de reforestación en una microcuenca del rio Maimón en Juan Adrián, cuenca alta del rio Yuna, provincia Monseñor Nouel. (Foto Pedro Taveras)
Voluntarios bajan sudorosos después de una jornada de reforestación en una microcuenca del rio 
Maimón en Juan Adrián, cuenca alta del rio Yuna, provincia Monseñor Nouel. (Foto Pedro Taveras)
Hace 20 años que la República Dominicana inició un Programa Nacional de Reforestación con el nombre de Quisqueya Verde (1997), después de haber tenido algunas experiencias puntuales positivas en el establecimiento de bosques en lugares como Manabao, y Loma La Sal (1969) en la provincia La Vega; Villa Anacaona (1974) en Dajabón, Loma Novillero (1980) en  Villa Altagracia, y otras acciones que dejaron indicios de que es posible incrementar y proteger la foresta Dominicana.

Domingo Núñez, técnico de reforestación se sorprende al  ver el desarrollo la caoba hondureña plantado en 1998; abraza el  árbol como quien quiere comprobar su existencia  en la propiedad de Esteban Jiménez, Los Rincones, cuenca alta rio Jamao. (Foto pedro Taveras)
Domingo Núñez, técnico de reforestación se sorprende al  ver el desarrollo de la caoba 
hondureña plantada en 1998; abraza el  árbol como quien quiere comprobar su existencia 
 en la propiedad de Esteban Jiménez, Los Rincones, cuenca alta rio Jamao. (Foto pedro Taveras)





El Plan Nacional de Reforestación Quisqueya Verde sirvió de sombrilla para iniciar la ejecución de la reforestación en toda la geografía dominicana; la nación se involucró por primera vez en la labor de plantar millones de arbolitos en zonas deforestadas y al mismo tiempo generar ingresos para las familias más pobres, como establecían sus objetivos.

Las cuencas de los ríos Pedernales, Masacre, Nizaíto, Nizao, Ozama, Higuamo, Yuna, Yaque del Sur y del Norte, Macasías, Boba, Yásica, Jamao, Mao, Artibonito, ven crecer en sus micro-cuencas miles y millones de arbolitos plantados, produciendo agua, madera entre otros servicios ambientales que producen éstos, propagando la regeneración natural y el fortaleciendo de los montes de riberas de incalculable valor para la biodiversidad dominicana.

Actualmente el gobierno dominicano ha incrementado el trabajo con la declaratoria, por decreto, del Cuatrienio del Agua y del 2017 como el “Año del Desarrollo Agroforestal” reanimando las acciones de reforestación en las principales cuencas de las regiones El Valle y Enriquillo, que por razones estratégicas, socioeconómicas y condiciones climáticas exigen más trabajo, sin detrimento de las demás regiones del país donde también se llevan a cabo acciones contundentes, y con resultados hermosísimos.

Las plantaciones forestales a la que hacemos referencia han estado distribuidas anualmente de la siguiente manera:


Plantaciones Forestales 1997-2016
Año
Total de Árboles Plantados
Superficie Plantada (Ha)
1997
3,743,470
2,353
1998
3,789,674
2,382
1999
8,167,654
5,134
2000
8,749,315
5,499
2001
7,047,555
4,430
2002
7,530,718
4,733
2003
11,379,808
7,153
2004
6,633,008
7,693
2005
6,461,304
7,715
2006
5,990,488
6,868
2007
4,536,110
5,328
2008
6,412,541
7,269
2009
7,011,119
8,251
2010
9,791,707
5,654
2011
10,663,146
7,781
2012
10,922,957
12,981
2013
12,353,222
14,126
2014
9,890,283
11,055
2015
9,574,087
11,201
2016
9,221,884
11,062
Total
159,870,050
148,667
                                                             Fuente: Dirección de Reforestación






A pesar de que en el 2003 se plantaron más de 11 millones de arbolitos, esto no se refleja significativamente en la superficie sembrada, por haberse utilizado un  marco de plantación de 2m x 2m en las plantaciones de Acacia mangium, de lo que fue el gran proyecto de Comadreja, Monte Plata.


Reunión de trabajo en Loma de Cabrera con los responsables de la reforestación en las  cuencas altas  de los ríos Guayubín y Masacre. Nótese que son 8 mujeres incluyendo a la directora provincial, la técnico de reforestación y las responsables de brigadas. Las féminas como tomadoras de decisiones en el día a día de la reforestación. Provincia Dajabón, 20016. (Foto Juan Guzmán)


Reunión de trabajo en Loma de Cabrera con los responsables de la reforestación en las  cuencas altas  de los ríos Guayubín y Masacre. Nótese que son 8 mujeres incluyendo a la directora provincial, la técnico de reforestación y las responsables de brigadas. Las féminas como tomadoras de decisiones en el día a día de la reforestación. Provincia Dajabón, 20016. (Foto Juan Guzmán)
De derecha a izquierda: Ramón Escarramán, un icono de la reforestación desde los tiempos de la Dirección General  Forestal, “La Foresta”, Estervina, capataz de la brigada Guarey-Guanabano; y quien escribe, Pedro Taveras, en un momento de descanso de regreso de La Llovedera, parte alta de Loma Miranda, cuenca alta del rio Camú, provincia La Vega. (Foto Rubén Alonzo)



De izquierda a derecha: Ramón Escarramán, un icono de la reforestación desde los tiempos de la Dirección General  Forestal, “La Foresta”, Estervina, capataz de la brigada Guarey-Guanábano; y quien escribe, Pedro Taveras, en un momento de descanso de regreso de La Llovedera, parte alta de Loma Miranda, cuenca alta del río Camú, provincia La Vega. (Foto Rubén Alonzo)

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La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com