jueves, 10 de julio de 2014

Comunidades reverdecen en manos de mujeres



Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)
El Plan Yuna es un Proyecto de protección de la cuenta alta del río Yuna que se ejecuta a través de 10 brigadas, conformadas por hombres y mujeres que trabajan en más de quince comunidades campesinas pobres de la provincia Monseñor Nouel, con el auspicio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, aplicando la metodología de reforestación Quisqueya Verde que involucra a las organizaciones locales en un proceso de reforestación con participación comunitaria digno de ser conocido.
Desde hace dos años, el Plan Yuna se lleva a cabo en comunidades tan pobres  como La Ensenada y otros  parajes cercanos, como son Vara de Vaca, La Ceibita, y La Quimbamba, todos pertenecientes  a la sección de Rincón de Yuboa, Piedra Blanca, Monseñor Nouel; obteniéndose sorprendentes resultados, ya que las montañas de esas zonas degradadas comienzan a reverdecer junto a la comunidad que paulatinamente sale de la pobreza
Esos parajes  son parte de la subcuenca Río Yuboa, uno de los  afluentes más importante de la Cuenca Alta del Yuna, y del Parque Nacional La Humeadora en cuyo amortiguamiento  trabaja la brigada de reforestación Plan Yuna V (nombre técnico del grupo), en coordinación con La Federación Campesina Hacia el Progreso, de Blanco Bonao.
Cristina Cortorreal (Tita) es la líder de la Asociación Campesina Comunitaria Paz y Progreso y  dirige (como capataz)  los trabajos de reforestación de la brigada Plan Yuna V, que consiste en repoblar áreas degradadas con árboles de diferentes especies, como  pinos, caobas, café, macadamia, cedro, aguacate, entre otros;  también es la presidenta en funciones de la Federación Campesina Hacia el Progreso con gran incidencia en las comunidades de la parte alta del Río Yuna y cuya sede está en Blanco, Bonao.  Su ejemplo es una muestra de empoderamiento de las mujeres en trabajos no tradicionales y de la lucha contra la degradación del medio ambiente en lugares espaciales de nuestra geografía. y Tita junto a Jesús  Ismael, Juana  Paulina, Lucia  Santos, Rafael Emilio Díaz, Juana Mélida  Pimentel, Ceferino Lara, Juan Díaz Ortiz, Miguel Tejada  y  Gerónimo Santos, forman la brigada Plan Yuna V;  son hombres y mujeres quemados  por el sol y el trabajo intensivo del día a día en las montañas de esas comunidades, en labores de arreglo de caminos, gestión de una pequeña hidroeléctrica, servicios sociales, lucha contra los depredadores que no respetan la ley de Medio Ambiente contra la cacería ilegal, la tumba y la quema que afectan a sus comunidades.   
Cristina Cortorreal está consciente del reto que significa hacer cumplir las leyes medioambientales, ya que lesiona muchos intereses pero, de  manera firme, asegura: “Aunque nos hemos encontrado disgustos con los violadores, continuaremos luchando por el Medio Ambiente y la reforestación de esta  zona”.
La brigada Plan Yuna V o la brigada de La Ensenada, como también se le llama,   compuesta por 4 mujeres y 6 hombres, desde hace muchos años realiza  trabajos comunitarios de reforestación, pero fue el 1 de octubre (Mes de la reforestación) del 2012  que iniciaron las labores permanente durante los cinco días laborables de la semana y, como resultado de su persistencia, hoy tienen más de 130,000 árboles  plantados, sin contar los frutales.
Esos árboles plantados   beneficiarán directamente  a 15 familias de  agricultores, entre los que se encuentran Plinio Santos, José Altagracia, Manuel Cabrera, Luis Díaz, Ramón González que cuentan con  más de 2,000 tareas  de plantaciones que ya comienzan a verse desde lejos al acercarse a la comunidad, también son la base para el incremento de los caudales de ríos y arroyos de la zona.  
Tita, quien parió once hijos, también es beneficiada con la plantación de árboles en sus terrenos, dice: “…con la reforestación se ve el desarrollo de la misma comunidad, por varias razones: primero por el agua, luego los suelos son protegidos para los mismos propietarios, porque  si  se reforesta arriba el agricultor puede hacer un conuco abajo obteniendo mejores resultados, quizá yo no lo vea, pero si, mis hijos y mis nietos.”
Estas comunidades son de las más pobres que tiene la Provincia Monseñor Nouel. En  La Ensenada-Alto del Naranjo, donde existen  14 hogares, el índice de calidad de vida (ICV) es de 47.1 en una escala que va de 0 a 100. Para tener una idea de la dimensión de su pobreza la provincia tiene como promedio  una puntuación de 71.4 y el municipio de Piedra Blanca, al cual pertenecen estas comunidades, tiene unos 68.4.(1)
La Ensenada es el décimo poblado más pobre de la provincia, pues de unos 386 polígonos (Municipios, distritos municipales, secciones, parajes y barrios) que tiene Monseñor Nouel, solo existen nueve más necesitados que La Ensenada; la mitad de los parajes más empobrecidos pertenecen a Piedra Blanca y la otra Mitad  al Distrito Municipal de  Salvia-Los Quemados, donde también hay unas 10 brigadas más reforestando.
Cuando se le preguntamos a Tita cuántos integrantes de las brigadas se han beneficiado de manera directa con el pago de jornal, respondió que muchos  “…porque de las diez personas que trabajan en la brigada, algunas se retiran porque consiguen oportunidades mejores o por otras razones, entonces entran  otras personas de las comunidades, beneficiándose nuevas familias”.    Dice que “… Con lo que ganamos podemos ayudar a comer  a la familia y llevar a los hijos a la escuela, por ejemplo cuando uno le compra zapatos de 300 pesos a los muchachos es porque lo hemos ganado en la brigada”.
Lograr reducir los niveles de pobreza de las comunidades, mediante la reforestación, preservación del medioambiente y los recursos naturales, es uno de los objetivos del programa  nacional de reforestación  Plan Quisqueya Verde  que se ejecuta con mucho éxito desde el Vice ministerio de Recursos Forestales del Ministerio de Medio Ambiente.
Sin lugar a dudas este modelo de reforestación debe continuar  fortaleciéndose   por el gobierno que encabeza el Presidente Danilo Medina, quien es un abanderado del empoderamiento de las comunidades  para  trillar su propio destino.
(1)    Apéndice Estadístico, Mapa Pobreza 2010. Página 196. ONE.
(2)    Fotos Pedro Taveras




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La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com