Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)
A la Sabana del Silencio se podría
llegar por cuatro costados, ya que es el punto de encuentro de cuatro
provincias: Bahoruco, Independencia, Elías Piña y San Juan de la Maguana, las
cuatro se saludan en esta hermosa y misteriosa sabana, rico ecosistema. Está ubicada
en el Parque Nacional Sierra de Neiba, a más de 2000 metros sobre el nivel del
Mar.
Este Parque Nacional fue declarado
mediante el Decreto Presidencial número 221 del año 1995. Se localiza en la región suroeste de la
República Dominicana, haciendo frontera con Haití en la parte occidental.
Un Parque angosto, sobre la Sierra
de Neiba, semejante a un caimán sobre nuestra geografía; aproximadamente esa área
protegida tiene unos 187 kilómetros cuadrados y es rica en endemismo de especies
animal y vegetal.
Este Parque aporta agua a
las Cuencas de los Ríos Artibonito, Yaque del Sur y Lago Enriquillo. Por el
tipo de roca presenta condiciones kársticas, con la presencia de corrientes
subterráneas que alimentan el Lago Enriquillo.”(1)
Por ser la zona más expedita para
llegar a la Sabana del Silencio, elegimos la ruta que va, entrando por la
comunidad de Guayabal, hasta llegar al Hoyazo, vía El Cercado en San Juan de la
Maguana.
Penetramos a un bosque latifoliado,
húmedo, para llegar a El Nublado, como también llaman los campesinos de la zona
al lugar que ostenta la majestuosa Sabana del Silencio. Junto a esta hay
pequeñas sabanas que tuvieron pobladas de arboles de Nogal (Juglans jamaicensis) y Sabina con Olor (Uniferus gracilior) observándose aún los
troncos muertos resistiendo la inclemencia de aquella zona.
No es un lugar de visitación, pero
podría ser de interés para estos fines si las condiciones de manejo le
favorecen, de lo contrario, seria reservado para científicos y guadarparques,
por las condiciones ecológica del lugar.
La Sabana del Silencio, es una
extensión de terreno de alrededor de un kilómetro de largo, poblado de imponentes
pajones, sobrevivientes a las bajas temperaturas que se registran en la zona.
La Sabana del Silencio, al igual que
otros valles similares, parece tener cierto misterio, ya que en reiteradas
ocasiones estudiosos, guardaparques y visitantes comunes que recorren la zona
se han extraviado. Igual le pasó a
nuestro grupo, a pesar de movernos con
guías guardaparques, al dividirse el grupo durante la caminata sufrimos esta
desventura, recorriendo varios kilómetros por un camino de retorno muy similar
al que habíamos transitado para llegar al encantador lugar.
(1) Informe para el PLAN
DE MANEJO PARQUE NACIONAL SIERRA DE NEIBA
2013-2018 pág.6. Manuscrito (Borrador) del Ministerio
de Medio Ambiente y Recursos Naturales.