Interés de una Misión Secreta (15)
Santiago “cuelga sobre el río Yaque”
Para Dixon la economía de Santiago era próspera, porque es “por
donde pasa toda la mercancía que se exporta y se importa desde la región…”
(Diario… pág. 203) y sentenció: “Si la
guerra y los terremotos le dan solamente un respiro, será la primera ciudad en
Dominicana“ (Diario… pág.204).
Y
con una vigencia de casi 200 años en cuanto a la producción agropecuaria, y
tomando el sentido de esta, en cuanto a la fertilidad de la tierra, escribe sin desperdicio:
“En agricultura, Santiago es la primera provincia de la
república y es especialmente celebrada por su tabaco”. Según le informaron, el año
pasado se produjo “… treinta y dos mil "ivoons" (cada uno igual a
ciento diez libras y evaluados en trescientos treinta mil dólares)”, sin incluir el consumo local
de “picadura
y cigarros”. (Diario...Pág. 202. Paréntesis, DF)
Según Dixon se producía suficiente “azúcar y café
para consumo doméstico”; y el maíz se almacenaba para la alimentación del ganado que se encontraba en establos
para esa época.
En cuanto a la pecuaria escribe: “En estas
llanuras, más de cincuenta mil cabezas de ganado se alimentan, … diez mil
caballos, sesenta mil cerdos y muchos hermosos mulos”. (Ibidem)
Para
él, la arquitectura muestra la historia y la prosperidad de la economía; sus
edificaciones y la organización de las calles “muestran la importancia de
Santiago como un lugar comercial”. (página 204). Y sobre
todo le llamó la atención el criterio y
la organización urbana que no destacó en
“la moderna Azua” que era el centro del comercio y la producción desde
Santo Domingo hasta Haití por el suroeste; ni en Cotuí, cuando escribió que era
lo más parecido a una ciudad por la iluminación de sus calles con jachos de
cuaba (pino criollo); ni “la pequeña ciudad de Macorís, donde le impresionó
el cura que tocaba y enseñaba a la gente piano y violín, y a quien llamó “músico
bueno”; o La Vega, centro de una gran provincia, destacando sus “calles trazadas”, pero abandonadas, en
la que pastaban animales. De estos centros poblacionales, la gente que
encontraba en el recorrido antes de llegar a los mismos les decían que iba a
llegar a una ciudad que nunca vio como tal.
De
Santiago se desborda escribiendo sobre: la arquitectura, el comercio, la
producción agropecuaria y todo en cuanto él entendía que eran las cosas que debía
tener una ciudad.
Cuenta:
Cerca de la gran plaza existió una vez una hermosa iglesia y un bello edificio llamado la casa de gobierno; … las calles eran derechas y estaban bien pavimentadas, cortándose unas a otras en ángulo recto; y grandes almacenes y habitaciones particulares de piedra adornaban las calles y deleitaban la vista a cada paso con su nítida apariencia. (Diario…Pág. 204)
Pero,
pese a su opulencia material, la impresión que se llevó de la vida espiritual
de la ciudad fue diferente, ya que apreció que poseía un sistema educativo “reducido a los primeros rudimentos”,
que consistía en: “cuatro escuelas en
buen funcionamiento, una de ellas un colegio para señoritas y tres para
muchachos”. (Ibidem). Dejó entender que ni siquiera la educación secundaria
existía y menos los estudios superiores.
Vio
la cultura de Santiago, a raíz de nuestra independencia, marcado con el prisma
filosófico de su sociedad, porque él vía que, a pesar de existir abundancia de
bienes y mayor riqueza que en otros lugares, la gente no sabía disfrutarlas, llevando
como única formación filosófica la “paciencia
[de] sus infortunios”.
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Fuente: Diario de una misión secreta a Santo Domingo (1846), Traducción por P. Gustavo Amigó Jensen, S. J. Editora de Santo Domingo, S.A. Santo Domingo, República Dominicana 1978. Con presentación de Juan T. Tavarez K. Sociedad Dominicana de Bibliófilos, INC.
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