sábado, 26 de abril de 2014

La Reforestación, una inversión con retorno

Por Pedro Taveras (pjtaveras@hotmail.com)

La reforestación (plantar árboles donde antes hubo) es una actividad muy importante cuando de sostenibilidad ambiental se trate.  Aunque es verdad que República Dominicana en la materia ha salido del momento crítico, no debemos descuidarnos del asunto, por lo que debemos continuar plantando árboles, obra muy apreciada por la población dominicana.

En la lucha por mitigar los efectos negativos del cambio climático, la producción de los servicios ambientales (agua, suelos, electricidad, captación de carbono) y en la dinamización de la economía local, los bosques han jugado un papel estelar que no requiere de mucha explicación.
 
Desde el 1997, cuando se inició el plan nacional de reforestación  Quisqueya Verde, hasta la fecha, las acciones de reforestación han dado sus frutos, al extremo que  la República Dominicana ya ha alcanzado una de las metas del objetivo #7 (Garantizar la Sostenibilidad del medio ambiente) de desarrollo del milenio, pues más de  150 millones de árboles estarán  creciendo en los campos dominicanos al cumplirse el plazo en 2015.

Pero, ¿ha sido suficiente lo que se ha hecho? No, no es suficiente para detener las acciones de reforestación, pero si es  significativo, porque se ha logrado un cambio de mentalidad en el país; claro está, en una región más que en otra existe el interés de la gente de reforestar, por los beneficios tangibles e intangibles que ofrece. 

El Plan Quisqueya Verde, que ejecuta el Ministerio Ambiente, surge con un decreto donde se hace énfasis en el desarrollo sostenible de la nación dominicana. El Plan ha tenido como una de sus premisas “La necesidad de establecer una estrategia de lucha contra la pobreza, reconociendo que existe una estrecha vinculación entre pobreza rural y la ausencia de manejo sostenible de los recursos naturales”. Es decir, se tiene la lucha contra la pobreza como  norte cuando nos proponemos reforestar.



El gobierno que encabeza el Presidente Danilo Medina ha priorizado en  su gestión la atención a la gente, mediante la ejecución del 4% del presupuesto de la nación en favor de la educación y un amplio programa de microcréditos a diversos sectores de la producción, pero, si quiere casarse con la gloria, deberá continuar su modelo de atención ciudadana invirtiendo en el sector forestal que beneficia, sobre todo,a los campesinos y campesinas de la parte alta de las cuencas hidrográficas, ya que,  además  de  repoblar sus zonas con árboles, podrían sostenerlo con  planes de manejos forestales o mediante un pago por los servicios ambientales que pueden ofrecer esos bosques particulares a la mayoría de la población.
Es una oportunidad más que tiene el gobierno de continuar combatiendo la pobreza extrema en lugares estratégicos de la nación.
En los lugares donde se reforesta se invierten recursos para crear los empleos de las futuras generaciones de pobladores del país,  cuyas generaciones pasadas y presentes han dejado sus terrenos desprovistos de bosques y en riesgo de perder su capacidad productiva al hacer un mal uso  de los mismos.

El Plan Nacional de Reforestación viene ejecutándose mediante el empleo de brigadas de jornaleros comunitarios, quienes realizan el trabajo de reforestación en terrenos de  gente de las comunidades, donde se ha creado la generación de ingresos para campesinos y campesinas muy pobres; y, en menor  medida, mediante las donaciones  de plantas y asesoramiento a  los interesados.

Las brigadas están compuesta por 10 jornaleros o jornaleras con una líder (se ha hecho norma que sea una mujer la capataz) y pueden plantar al año entre 40 mil a 100 mil árboles en una superficie que va de 500 a  mil tareas, dependiendo de las especies de árboles y de los lugares donde se trabaja; son jornaleros y jornaleras comunitarios que al mes generan entre 64 a 70 mil pesos por cada 10 familias, pues se tiene como norma que cada jornal vaya a una familia diferente evitando que dos  trabajadores sean miembros de una misma familia  o de una misma cocina o ingesta alimenticia.

Cuando el Estado invierte en esta materia está mejorando la calidad de vida de la gente, pero al mismo tiempo está invirtiendo en  infraestructura estratégica en la mitigación de desastres,  y en la mejoría en la economía, debido a que la nación ahorra divisas para la compra de madera y derivados de ésta.

En otras palabras, la inversión en la reforestación está garantizada por la mejoría de los participantes directos, así como por los beneficios de los servicios ambientales que recibe la mayoría de la población.

Fotos Pedro Taveras

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La grandeza de un hombre en un grano de maíz

Por Pedro Taveras
Fidel Castro en sus reflexiones del 30 de abril de presente año, al escribir sobre el tema energético y las amenazas de transgresiones ecológicas y hambrunas que implicaría producir biocombustible de manera masiva para satisfacer el consumo de los países ricos, a partir de la caña de azúcar y otros alimentos, hace referencia al trabajo de cortar la caña manualmente, para destacar la cantidad de energía humana necesaria para producir el combustible.
Basándose en fuentes brasileñas (país que se prepara para la gran producción de etanol a partir de la caña de azúcar), Castro dice que para cortar 12 toneladas de dicha gramínea, cantidad ideal para que un picador pueda obtener la ganancia de su manutención, el picador tiene que someterse a unas 36,630 flexiones de piernas, caminar 800 tramos con cargas y desplazarse unos 8,800 metros en horario de las 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Con estos datos el polémico líder cubano nos conceptualiza la energía humana como la capacidad que tiene la especie para realizar un trabajo, cuestionando de esta manera la cantidad de energía necesaria para la producción a gran escala del etanol, descalificándole como combustible alternativo, por lo insustentable desde el punto de vista humano y ecológica.
La energía a emplear en cantidad e intensidad produciría un impacto en lo ambiental y en lo económico perjudicial para la especie humana.
En este artículo lo que más puede impresionar a un ciudadano común fuera de Cuba, es saber que Fidel cortaba caña y no de manera simbólica.
El líder cubano, quien a temprana edad se perfiló como lo que es, contando con 44 años y en medio de la efervescencia revolucionaria, dirigía, ocupando la primera línea del frente, la batalla para cumplir con la zafra de los 10 millones de toneladas del dulce en 1970.
Para la época se escuchaba decir que el rebelde verde olivo cortaba caña, las opiniones contrarias siempre lo negaban y argumentaban que se trataba de actitudes publicitarias, no se admitía que hacía un trabajo productivo de manera cotidiana: "...desde temprano”, "durante cuatro horas" el ídolo de los revolucionarios del mundo trabajaba para la zafra, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió una herida en un pie cuando con un afilado machete cortó hasta su bota por accidente.
Fidel ofrece este testimonio para explicar lo agotador que es cortar caña, aun teniendo todas las facilidades que no tenían otros, tales como que le afilaran el machete, tener almuerzo y un lugar para descansar.
Al decir estas cosas, Fidel distrae a cualquiera y, lejos del lector prestar atención al problema energético, le pone a pensar en la aptitud moral del revolucionario.
Así es la grandeza humana.
Su testimonio es estremecedor ante la conciencia de un mundo lleno de vanidad.
- "Fidel corta caña", decía papá.
- “mentira, ese es un doble, como se pervierten ustedes…", decía mi tío cura.
39 años más tarde de creer en las palabras de papá, leo lo que dice Fidel, al querer decirnos otras cosas: "yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros compañeros dirigentes del país. Y agrega: "Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí… No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas… Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3.4 toneladas diarias”.
Fidel admite que fue un cortador con mucha ayuda: "alguien se encargaba de afilar el machete ... luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo - y termina diciendo, como si se tratara de un ciudadano cualquiera: "detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora". (Reflexiones del 30 de abril de 2007, publicadas por Granma Internacional, versión digital)
Se trata del hombre del Moncada, el sobreviviente del Granma y el protagonista de la crisis de los misiles, al principio de la década del 60; cuando la tensión de guerra nos acercó a la real amenaza de la desaparición de la especie humana por la hecatombe nuclear, según los expertos.
Ese líder se corto un pie, en el momento en que cortaba caña. Un líder mundial cortaba caña.
“Fidel corta caña”, decía papa y yo lo cría con apenas 10 años.
Mi papá y yo no conocíamos que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz, como sentenció Martí.
pjtaveras@hotmail.com